miércoles, 12 de junio de 2013

Sin título

La noche languidece en sus cuitas sempiternas,
destellos de mañana se vislumbran en el horizonte.
El mañana no llega, siempre se es hoy.

Cada alba es un mar de tedio,
cada rayo de Sol es el mismo;
mañana, en el poniente, se repetirá la historia.

No hay futuro,
mucho menos porvenir,
mañana el Sol también se pondrá en el Oeste,
amanecerá por el oriente y todo seguirá igual.

El porvenir es la gran mentira de los dioses,
la falacia más mortífera para no velar
por nuestra propia existencia.

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