martes, 9 de abril de 2013

Antes de que te olvide.

Existe un pequeño instante en el que la mirada de dos personas detiene al mundo por un segundo y la pupila archiva ese momento en el baúl de los recuerdos. El enamoramiento a primera vista, desde mi cristal, no es más que eso: no es un enamoramiento idealizado, es la interacción perfecta entre dos miradas, miradas de presente, de instante, que no piensan en el futuro.  Sólo una vez me ha sucedido, aún recuerdo esos ojos; la ventana del Edificio Ermita retumbando por los beats de un intento de DJ que amenizaba, tras la culminación de Motorama, el Festival Antes; las botellas de cerveza Victoria rodando por el piso; la gente extraña que se oculta en esos sitios para salir un poco del mundo. Ella estaba, recargada en la pared; yo, caminando buscando algo que beber, la cerveza se había terminado. No puedo describirla de ningún modo, mi memoria sólo archivó su mirada, que al fin de cuentas, es lo único que importa en esta situación. No sé como me detuve, volteé a mi izquierda, noté una mirada profunda buscando la mía y cedí; nos miramos, no sé cuanto tiempo fue, pero para mi reloj interno fue una eternidad. El miedo hizo su trabajo, ella sonrió; yo no puede hacer lo mismo y terminé el momento, seguí caminando buscando algo de beber; ella ya era parte de mi. 

 Jamás sabré su nombre, jamás conoceré su cara, mucho menos ella sabrá que era ella; quizás, para ella, eso nunca sucedió. El común denominador dice que cuando sucede ese momento mágico, debes ir hacia ella, o mínimo, sonreírle: tal vez así nazca una bella historia de amor; yo no creo en ello, prefiero almacenar el instante y mantenerlo como un suceso inmaculado, como una danza de luces, de metralla, de presente. Le escribo para que no la olvide, para que recuerde que los ojos son el reflejo del alma, y que a veces, podemos verla sin saber más, sin tener que descubrir otras tierras... No habrán corazones rotos, tampoco habrá desilusión, no es amor, es la magia de la mirada; el eterno capricho de la vida, la dicha de los que creen que el presente es lo único existente. No mantengo la esperanza de que ella me recuerde, éste texto la está haciendo inmortal para un simple mortal que no puede callarse los recuerdos. 

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