domingo, 24 de febrero de 2013

La muerte del hada verde.


La muerte del hada verde.

La noche verde me vierte el anhelo,
el afán de resistir al olvido,
la búsqueda del delirio perdido;
mi pueril nostalgia de cara al suelo.

Admito mi patético desvelo,
tragos glaucos del elixir bebido, 
que me guían a tu lecho: mi consuelo,
mi yugo, mi engaño, lo que he vivido. 

Pretendo ver en ti algo que no existe:
el fantasma del tiempo que no vuelve,
el futuro en el que no apareciste.

Discúlpame, el ensueño se disuelve;
no eres culpable, por ella naciste:
ella es mi musa y este verso te absuelve. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

La contradicción del pequeño burgués y la lucha social.

Comenzando la segunda década del siglo XXI, ¿qué representa la pequeña burguesía? Los teóricos marxistas más puristas la conceptualizarían como aquella parte de la burguesía que posee medios de producción y que compra fuerza de trabajo, pero en una escala mucho menor que la alta burguesía y la clase capitalista. Es decir, a mediados del siglo XIX, la pequeña burguesía era representada por pequeños comerciantes y profesionales que cobraban por honorarios: ingenieros, abogados, médicos, etc. Al ser grande la demanda y muy limitada la oferta, los profesionales surgirían como asalariados hasta la primera década del siglo XX. Una parte significativa de la clase capitalista nació de los profesionales, quienes acumularon grandes cantidades de capital y decidieron invertirlo, aunando que la gran mayoría de ellos provenía de la aristocracia, por lo que realmente fueron pocos los profesionales pequeñoburgueses que ascendieron a la alta burguesía. Con los comerciantes surgió algo similar, fueron muy pocos los que pudieron sobrevivir ante un mercado acaparado por los comerciantes de la alta burguesía, quienes monopolizaban todos los sectores. En Estados Unidos y Europa, durante la Revolución Industrial, aparecería una nueva forma de ascenso a la alta burguesía: la innovación tecnológica hecha por los "inventores", entrepreneurs que serían claves en la consolidación del sistema capitalista. En México, prácticamente no existió a clase "emprendedora", los nuevos "empresarios" germinaban a partir de latifundistas, familias aristocráticas, o en su defecto, de familias extranjeras acogidas por la alta burguesía, los nuevos ricos que surgieron en las últimas décadas del XIX y en las primeras del XX provinieron de la clase política y su nepotismo, de donde también surgió una numerosa pequeño burguesía, siendo los primeros burócratas, los causantes del tal cambio.

Marx murió en 1883 y sus doctrinas filosóficas, políticas y económicas, no pudieron hablar del cambio sustancial que se dio en el sistema capitalista desde la última década del siglo XIX hasta el nacimiento de la producción en masa en 1908. Durante este periodo, los nuevos marxistas trataron de interpretar la realidad, de forma dialéctica, basándose en el materialismo científico. Dejando de lado los cambios ideológicos y las nuevas necesidades que nacían entre el proletariado. El caso de México es muy particular; la alta burguesía mexicana cansada de no tener poder político, como sucedió con la clase criolla en el movimiento independentista o los jacobinos y girondinos de la revolución francesa, decidió confrontar a la alta burguesía con poder político -porfiristas- para ascender al control económico y así beneficiar sus intereses, así nació la Revolución Mexicana y de la misma forma surgiría el ideal de democracia. En México la pequeña burguesía era casi inexistente, la polarización de las clases económicas y sociales eran muy marcadas: latifundistas, profesionales, militares de alto rango, industriales, comerciantes, políticos y viejos aristócratas, conformando la alta burguesía, y por otra parte, el 95% de la población, los obreros y campesinos. La pequeña burguesía quedó entre dos bloques avasalladores; la pequeña, en proporción, pequeña burguesía era conformada por pequeños comerciantes, profesionales sin éxito económico, donde se encontraban los periodistas, escritores y demás actores de la palabra, así como de campesinos que contaban con tierras y militares de rango intermedio.

Miembros de la pequeña burguesía fueron los primeros ideólogos de la evidente revolución: los Flores Magón. La situación no podría ser distinta, el «auténtico» proletariado siempre ha carecido de ideólogos de clase; considero que Marx olvidó mencionar que la «consciencia de clase» poco tiene que ver con la posición económica, su factor más predominante, sin duda alguna, es el idealismo. El idealismo «revolucionario» es una forma grave de tergiversar aquello que no nos parece, el idealismo «revolucionario» siempre estará destino a fracasar por su falso «optimismo» basado en la utopía. Es evidente que tenemos derecho a soñar, incluso, a delirar; el verdadero problema es la falta de voluntad de acción, ¿por qué el pequeñoburgués es el primero en carecer de voluntad de cambio? Primero, porque siente que no es su lucha, quizás su situación no es la «mejor», y claro que está inconforme, pero, ¿quién no está inconforme?

«Yo y mis circunstancias», «afirmaba», Ortega y Gasset desde su perspectivismo, el cuál me parece la mejor respuesta para las preguntas planteadas en el párrafo anterior: pocos estarían dispuestos a luchar por un «cambio», suponiendo que exista aquél cambio. La historia nos ha enseñado que la «burguesía» en ascenso al poder, es la más peligrosa; es la que ha permitido que funcione el motor de la historia, la metonimia marxista de la «guerra de clases». La guerra de clases es una explicación, sin mucha complicación, de la dialéctica. Incluso, algunos, llaman «bastardo» al «materialismo dialéctico» propuesto por Marx, que termina siendo definido como «histórico»; la historia es dialéctica, por lo tanto, la historia de la dialéctica sería una metonomia de la historia del hombre. Contradicción es el concepto clave; contradicción de acción política, contradicción ideológica, contradicción de modus vivendi; no podría ser de otra forma, esa contradicción de acto es natural del ser humano, por ejemplo:

Un activista que jamás ha pasado hambre, decide marchar en pro de la gente en pobreza extrema; su concepto de justicia y «bondad» está basado en circunstancias ajenas, su activismo es honorable, yo también marcharía, el problema surge cuando se da cuenta que él jamás podría actuar desde sí para erradicar un problema. El activista, posiblemente, no tenga conocimiento de causa, en forma directa, ------ haber pasado hambre sería un ejemplo fáctico, lo cuál definiría una convicción personal-- Él puede ser «activista» simplemente por que lo percibe como una injusticia. Es evidente que es una injusticia, la pobreza extrema no debería existir. El problema es que existe, ¿qué se puede hacer más allá de mostrar nuestra condena? Nada, sin conocimiento de causa. Ese es el mayor problema del pequeño burgués en la lucha social: el desconocimiento fáctico de la situación por la cuál surge la lucha social. Las limitaciones del pequeño burgués, respecto a la lucha social, son netamente intelectuales y sentimentales; son percepciones no circunstanciales, una perspectiva en tercera persona. Lo anterior no significa que yo esté de acuerdo con el sistema capitalista y su maquinaria explotadora, simplemente me parece imposible que la dialéctica siga su curso desde la misma trinchera; no se puede ser juez y parte. La pequeña burguesía «revolucionaria» no está dispuesta a renunciar a sus «conquistas», por eso ha inventado ideologías «a doc» con su contradicción de clase: la socialdemocracia, y el socialismo democrático, que no son lo mismo, son el ejemplo perfecto. Ideológicamente, podrán luchar contra las injusticias de mundo, pragmáticamente, sólo pueden actuar conforme a su realidad y sus circunstancias, que no son las mismas que las de «por los que pelean»: el auténtico proletariado sólo podrá tener poder si actúa por sí mismo, si todos los hambreados lucharan contra los que tienen que comer, entonces, ellos serían la nueva burguesía.






martes, 19 de febrero de 2013

El hombre ridículo que intentó matar a Hipnos.


Soy un hombre ridículo, tan ridículo, que soy consciente, ahora mismo, de que estoy plagiando a Dostoievski. Y no es presunción, pero el "hombre ridículo" de Dostoievski es la encarnación proyectada de muchos humanos que estamos cansados de estar cansados. Naces, sueñas, creces, sueñas, te reproduces, sigues soñando, llegas a la vejez y sigues soñando: ¿seguiremos soñando después de la muerte? Esa es la enfermedad de todo aquél que gaste tiempo en letras: escribimos porque las letras, categóricamente, fueron creadas para soñar. Las letras son sueño, y los sueños letras son.

Muchos escribimos para no pegarnos un tiro, para replantear la vida cada vez que estamos frente a la página en blanco, no es necesario publicar, ni tener lectores, mucho menos ser famoso: la escritura es una función fundamental del ser que dice ser, no podemos pasarnos de largo, soñando y viviendo en las letras, sueños, de alguien más. Ésta es la historia de un hombre ridículo, de un hombre que se sintió más grande que la vida, que Dios y que el amor, que intentó burlarse de lo no-se-qués, que fue víctima de sus propios sueños y protagonista de sus propias pesadillas; que ahora busca, en la oscuridad, una motivación, una nueva vida, un nuevo sentido para ser y dejar de ser una simple máquina de sueños.


domingo, 3 de febrero de 2013

MBV por My Bloody Valentine.

No tenía más de 13 años cuando escuché a My Bloody Valentine por primera vez, «Sometimes», fue la canción que me introdujo en el maravilloso mundo de las Fender Jazzmaster con mucho trémolo, flanger, delays y fuzz. La conocí, al igual que muchos «neodescubridores», por el soundtrack de Lost In Translation, esa simpática cinta de Sophia Coppola en la que la sensualidad de Scarlett es más despampanante que nunca. Tardé algo de tiempo en descubrir que aquella canción, que tanto me gustó, pertenecía al repertorio de una mítica banda irlandesa que sólo nos había dejado como legado dos álbumes y 10 Ep's (de los cuáles sólo deberían contar la mitad, pues aún no existía el factor Bilinda Butcher) Descubría los misterios de la vida, sin duda alguna, el Loveless, para bien o para mal, fue un disco que marcó mi vida: rompía todos los parámetros musicales y estilísticos que me había autoimpuesto. Corría el año 2007, eran los tiempo del Myspace, Querétaro seguía como siempre, y encontrar esas letras tan ambiguas, esas paredes de sonido que creaban densas atmósferas que iban mucho más allá de lo que consideraba «experimental», esa voz (la de Bilinda) tan sensual y tan tenue, la voz de Kevin Shields, tan melancólica y desgarradora. Todas esas sensaciones se magnificaron cuando el Loveless se volvió parte del soundtrack de mi vida: «Midnight wish, blow me a kiss», por mucho tiempo, dijo mi nickname del extinto MSN messenger. 

La vida es casual, y por desgracia, tengo muy buena memoria: han pasado cuatro años desde la primera vez que supe lo lindo que es compartir un sentimiento por la música más allá de lo que uno puede percibir a través de los oídos, la casualidad de que un anime fuera homónimo de aquél maravilloso álbum, provocó que, por vez primera, encontrara una cómplice musical. «When you sleep», su pegajoso riff y su «When i look at you oh, i dont know what's true, once in a while and you make me laugh», sin querer (aunque tal vez siempre lo quise) se tornó en uno de los grandes himnos de mi vida: una canción deja ser canción, para convertirse en himno, cuando los recuerdos llegan por música. Como todo, el tiempo hizo su trabajo, y vino el «desamor», menudo título había escogido para enamorarme, ahora confronté el Loveless desde la otra cara de la moneda; nunca tuvo más sentido el: «Close my eyes. feel me now. I don't know maybe you could not love me now, you will know, and her feet down to the ground over there, and I want true love to love, you can't hide, oh no, from the way I feel». Así descubrí la cara más sombría de aquél álbum maravilloso, viéndome identificado en esas letras, a veces tan inocentes, a veces tan sosas. De pronto, noté que esa música era demasiado emocional para mi causa, lo lamento, como dijeron los Smiths: «Every sensible child will know what this means», por lo que abandoné a una de las bandas que más me han dejado, tanto recuerdo es malo para una mente atormentada. Siempre pensé imposible un reencuentro, creí que primero sucedería el de The Smiths, lo veía más plausible. Las giras de 2007 y 2009, y el anuncio de un nuevo álbum, jugaron con mi corazón y no imaginan las ganas con las me quedé de verlos en México. Por mucho tiempo, esperé éste día, tanto así que me costó digerir el MBV cuando lo escuché por vez primera, lo mismo sucedió con el Loveless.

Han pasado 22 años del Loveless, 5 años del anuncio de éste álbum, y siendo sincero, me es muy complicado hacer una reseña objetiva, así sucede cuando haces himnos y después esperas, con ansias, una obra del mismo tamaño. En términos literarios, es como si Rulfo hubiera publicado otra novela después de Pedro Páramo. ¿El MBV se volverá parte del soundtrack de mi vida? No lo sé, el Loveless tardó 18 años en serlo. Hoy, quizás, no me dice mucho, más adelante tal vez lo haga. Aún así, me parece una maravilla de álbum, una producción perfecta, no cabe duda que Kevin Shields es un maestro en el estudio. Los nostálgicos tenemos un gran problema, y es que vivimos en el pasado. Corre el año 2013, obviamente, las circunstancias han cambiado: aunque My Bloody Valentine haya tratado de producir el MBV de una manera casi analógica. Sus fans también hemos cambiado, en 1991 la Internet no tenía la magnitud de hoy, y seguramente, jamás imaginaron que 22 años después seguirían vigentes, quizás con más éxito que cuando estaban en «su tiempo». No existe parangón entre el Loveless y el MBV, lo único que puedo concluir es que My Bloody Valentine es una banda que se ha quedado impregnada en mi memoria, y que siempre me recordará momentos mágicos a los que me remiten sus atmósferas. Ojalá que éste otoño vengan a México y me hagan cumplir uno de los sueños de mi vida: verlos en vivo. 

Tras varias, casi ininterrumpidas, de escuchar el MBV, éstas fueron mis conclusiones:



Tracklist:

1. She found now - El preludio del álbum, lo primero que se escucha de My Bloody Valentine tras 22 años de espera, suena a lo que esperas de MBV. El trémolo mantenido es la constante en la canción, la voz de Kev Shields suena más madura que nunca. 

2. Only tomorrow - Una maravilla, tras éstos dos días, mi primer track favorito del álbum: la primera que me atrapó. Una guitarra sombría y sobria tras una barrera de distorsiones, la voz de Bilinda justo en el blanco. Una letra llena de misterios, te hace recordar por qué amas el shoegaze. Me parece que es la canción más «gazer» del álbum. Seis minutos con 21 segundos de obra maestra. 

3. Who sees you - Un título irónico para una banda shoegazer, de nuevo, la guitarra con abuso del trémolo, y detrás, una barrera de distorsiones. Sé que el shoegaze, en esencia meramente «estilística», es eso; pero ésta canción tiene esa constante, salvo un riff muy atípico que aparece a partir de los tres minutos y medio. De nuevo la voz casi rota de Kevin Shields, es mucho más penetrante que hace 22 años. Se nota que el tiempo ha pasado por él. 

4. Is this and yes - Una canción sui generis, que para mi gusto, rompe el esquema shoegazer: no es, para nada, sheogaze, tampoco es dreampop, sólo es una canción extraña atrapada en el álbum de retorno de los inventores de ese género. Creo que es la primera vez en la historia que My Bloody Valentine utiliza sintetizadores, algo muy extraño, a mi gusto, innecesario, tampoco hay esa guitarra potente y ácida que tanto ha caracterizado a Kevin Shields. La voz de Bilinda salva que sea una canción que deba estar afuera del álbum, me parece que su posición es muy estratégica, es el preámbulo de una de las mejores canciones del MBV.  Is this and yes, we are using synths. 

5. If I am - La canción más melancólica del álbum, tiene unos loops que erizan. No hay barrera de distorsión, tiene un sonido nítido. Es extraño escuchar slides chillones, casi limpios, en el shoegaze, ésta canción los tiene y encajan perfectamente con una voz tan pura como la de Bilinda. 

6. New you - Otra canción sui generis, que para mi gusto, también rompe el esquema shoegazer. Guitarras demasiado limpias, loops demasiado limpios, casi no hay distorsiones, no sabes si es My Bloody Valentine o The Stone Roses hasta que escuchas la voz de Bilinda. Me parece que esa es la evolución natural del dreampop, una letra hermosa, el «love-hit» del álbum, y me parece, que será el primer sencillo. Demasiado digerible para ser MBV. Bueno, si algunos consideran «gazer» a Lush. No porque no suene a My Bloody Valentine significa que sea mala, de hecho, creo que también es de lo mejor del álbum.

7. In another way -  Algo me dice que ese era el sonido que My Bloody Valentine trataba de proyectar antes del Loveless, una canción extremadamente melódica con una linea de percusión que se repite a lo largo del a canción. De nuevo tiene sintetizadores, y las atmósferas son secundarias. Suena mucho al trabajo de Kevin Shields como «solista».

8. Nothing Is - Otra canción que suena al My Bloody Valentine antes del Loveless, guitarras estridentes y repetitivas, de nuevo, sin paredes de distorsión. Es interesante, que es tan repetitiva, que parece que hay un crescendo, aunque es inexistente. Sé que la intención de éste track es meramente conceptual (algo así como Touched para To here knows when en el Loveless), es el conector para colofón del épico regreso de My Bloody Valentine. De hecho, me parece un conector un poco largo, aunque es interesante como cierra el álbum.

9. Wonder 2 - La primera vez que la escuché dije -¿ qué demonios?, esos loops introductorios que emulan el motor de un avión, las disonancias a todo lo que dan, paredes de distorsión que crean atmósferas que sólo My Bloody Valentine puede crear, la casi ausencia de guitarras casi no se nota. Disonancia es la palabra clave para éste track, es extraño, muy extraño, de hecho, de hecho creo que es la creación menos digerible en la historia de My Bloody Valentine. Una manera bizarra de terminar el regreso de una banda bizarra, la atmósfera del final de la canción, y del álbum, es maravillosa. Tal vez, aún no estamos preparados para entender ésta creación, que apuesto, es del señor Shields. Primero un avión, luego, ¿un helicóptero?

Conclusión:

Me decepciona el regreso de My Bloody Valentine, pero sería injusto comparar éste álbum con el Loveless, materiales así salen cada 20 años, pero no siempre de la misma banda. Tal vez, la decepción es porque esperaba otro tipo de regreso. Es evidente que nuestras expectativas no fueron rebasadas, pero tal vez, sólo fue porque el Loveless puso un listón muy alto. Enhorabuena por My Bloody Valentine, esperemos que en su gira toquen sólo necesario del MBV (cuatro canciones quedan más allá del bien y del mal: Only tomorrow, Who sees you, New you y Wonder 2) y que le den prioridad a los viejos tiempos, me decepcionaría escuchar éste álbum, completo, en vivo. Insisto, se nota una madurez artística en la banda, sobre todo en las voces. ¿Mis tracks favoritos del MBV? Only tomorrow y New you.

Calificación:

8/10

Terror.

Me da miedo despertar cuando te tengo en mi sueño, pero nada es más terrorífico que soñarte y después despertarme porque tu yo terrenal lo hace por una peripecia exotérica, así son las «casualidades, cuando son casi premoniciones. Me gusta tener en mi sueños, allí eres dócil. Sólo allí puedo tenerte, y tal vez, sólo allí quiera tenerte. Me da terror, también, no volverte a soñar, que se rompa ese vínculo que, al menos yo, aún mantengo. Sé que no fuiste a una clínica como la de «Eterno resplandor de una mente sin recuerdos», me pregunto si alguna vez habrás sentido lo mismo. Yo sigo tejiendo redes oníricas, esperando, como Anna, la casualidad que cambie mi vida. Aunque yo diga que ya no debo creer en ellas, que confunden, que las buscamos, que no existen, que son producto de nuestra necesidad: espejismos en el desierto en el que no existen los idealismos, donde todo es liso, donde todas son iguales y nadie está mirando el horizonte del pasado con mirada de futuro; triste, y confuso, pero igual es futuro. Me volví a trasnochar por tu culpa, juro no volverte a buscar, pero siempre, de alguna u otra forma, la red se sigue tejiendo.