jueves, 10 de enero de 2013

Leccionario (Para olvidar o para que me recuerdes)



Me gusta desahuciarte, ver como te quemas, como brota el odio que escupes diciendo que «no gastas energía en darme la importancia que creo que merezco», me gusta creer que es así; es parte de mi pasión por el drama, y pienso en lo peligroso que es confundir la literatura con la «realidad». Imagina la cara de espanto, de aquella mujer débil e inestable, cuando lea esto: se arrepentirá de haber bebido la miel del escorpión; de ser clavada por el ponzoñoso aguijón de un ente sin esencia. Y me gusta leerte, enfrentarte, que me platiques lo que has hecho sin mi, pero que sabes, para bien o para mal, que estoy en cada paso; en cada gusto adquirido, porque así sucede cuando no le quitas dos puntos a los puntos suspensivos.

Porque yo también soy un ideal, un fantasma que preferirías no haber conocido; pero al que le agradeces haber roto ese molde, ese maldito esquema del que yo tampoco he salido. Soy consciente de mi posible egocentrismo, pero me gusta pensar que es así: la musa muere musa, y el poeta, muere olvidado. Pero la buena musa, nunca olvida al poeta maldito; a ese que inspiró para sus versos más oscuros: Rosario nunca olvidó a Manuel Acuña, Lou Salomé nunca olvidó a su Nietzsche, Verlaine no olvidó a Rimbaud. Y yo no soy ni un Acuña, ni un Nietzsche, mucho menos un Rimbaud; sólo soy un escritor, no cometo el desliz de llamarme «poeta», porque esto no es poesía; tampoco es un reproche: sólo es una apología del placer que me produce odiarte.

Debes estar tranquila, no mato, ni aunque tuviera la necesidad, tampoco espero, o eso creo «creer». Tampoco te acoso, no me quitas el sueño, no eres para tanto: la que me robó el sueño, aún lo tiene, y sin ella, jamás te hubiera odiado de una forma tan amable. Por eso los clásicos tuvieron nueve musas, por eso nunca fui tuyo, por eso nunca fuiste mía. Sólo déjame ahogarme en el drama, en el dulce placer que me hace sentir vivo, en el dolor que me deja disfrutar el placer, en la noche oscura que me hace amar a la luna.

Podría ofrecerte una disculpa porque ésto suena a obsesión, tal vez lo sea: el lugar común dice que de poetas y locos, todos tenemos un poco. A ti no te prometo nada, a ti no te doy elección, pero puedes estar segura, que eres la que más valoro, porque es la que eres la que más cuesta, y quizás, tú no eres la más bella, ni las más sabia, obviamente, no eres la que tiene mejores sentimientos; pero eres un desafío, el crucigrama que no puedo resolver, la partitura que no puedo interpretar, el idioma que no puedo hablar. Por eso eres nadie, porque no existes, por eso vuelvo, por eso me hundo en el vórtice del deseo de domarte. Y sí, cada día soy más ridículo, pero niégame:  ¿quién te mentirá con prosa más precisa?, ¿quién te joderá de una forma tan concreta?, ¿quién será tu cínico?, ¿tu marica?, ¿tu loco?. ¿tu ridículo?

Contigo nunca habrá boda, tampoco noches de amor, ni siquiera de pasión. Contigo sólo tengo el letargo de los días que nunca empezaron, de los libros que no se han escrito, de las palabras que aún no se han inventado, de los amores que nunca conocimos, de los besos que nunca nos dimos, de los hijos que nunca tendremos, de la cabaña en medio de la tundra en la que nunca estaremos, de la respuesta que nunca obtendremos por no tener la pregunta correcta.

Así será, y te seguiré escribiendo, porque sólo tú lo mereces, porque debo agradecerle a la vida el haberte «conocido», tal vez nunca fue así, tal vez moriste aquella noche en la que asesiné mi recuerdo.

1 comentario:

  1. Felicitats pel bloc altra vegada! Si tens una estona, passa't pel meu un momentet. Veuràs que d'aquí un parell de mesos compto estar per la teva terra. SI hi hagués possibilitat de conèixer-nos en persona seria genial. Salutacions des de Catalunya!

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