martes, 1 de enero de 2013

La contradicción: ventajas y daños colaterales.


Para comenzar el 2013, les dejo un ensayo que reciclé de mi fallido wordpress http://polajoslegetai.wordpress.com/ (al menos aquí, en josemienlagranciudad, se paran las moscas)

La contradicción es el fruto nato de la crítica humana, «contradecimos» para mostrar nuestro rechazo a opiniones ajenas, también, en la mayoría de las ocasiones, para generar polémica, o peor aún, para «demostrar» que somos más «profundos», «inteligentes», «coherentes» y «cultos» que el resto. Muchas veces el que es «contradicho» obtiene un innecesario «rencor» (producto del ego intelectual) que posteriormente utiliza para contradecir al que lo había contradicho inicialmente, comenzando así un ejercicio dialéctico.

A mi consideración, existen dos tipos de contradicciones: la exotérica y la esotérica. (ambas definiciones tomando su estricto sentido etimológico: Exotérico viene del griego eksoterikós, -é, -ón, exterior, hecho para el exterior, para el público, lo que se «puede» decir en el ágora, aquello que puede ser vulgarizado, Esoterismo también del griego esoteros, hecho para el interior, dentro desde dentro, íntimo, alegórico -en su sentido etimológico: “lo que no se dice en el ágora”- )

La contradicción exotérica es aquella que ejemplifiqué inicialmente: esa que sirve de motor dialéctico. Sin la contradicción exotérica sería imposible concebir cualquier idea de pensamiento crítico, sin importar su naturaleza racional o idealista. Este tipo de contradicción da pie a la construcción del conocimiento del exterior, de lo material. Las ciencias, por naturaleza, son contradictorias y no por ello son falsas; su no contradicción tampoco les daría el rigor fáctico para ser consideradas verdaderas. ¿Por qué? Las ciencias «no-exactas» precisan ese motor dialéctico para su desarrollo: por eso surgen corrientes ideológicas, «-ismos» y demás estudios de naturaleza antitética. Sin la respuesta inglesa al mercantilismo, no hubiese surgido el capitalismo smithiano; sin la crítica al capitalismo smithiano, no hubiese surgido la teoría materialista-dialéctica de Marx y por lo tanto no habría existido el comunismo soviético, ni Guerra Fría, ni nada: Es la máxima expresión de la dialéctica, y nos podríamos dedicar toda la vida a descifrar sus causas y efectos, esa es la historia de las ideas; el paso indetenible de la crítica humana a los conocimientos. La contradicción exotérica -o dialéctica-  es vital para el desarrollo de las ideas, independientemente de sus horizontes, ella ocasiona que siempre estemos tratando de «comprender» nuestro mundo, aunque caiga en el eterno relativismo, que es su principal daño colateral. Otros daños colaterales, pero necesarios, de la contradicción exotérica son: las ideologías, el dogmatismo, el «aniquilamiento del ser» y el univocismo y equivocismo epistemológico en el estudio de las ciencias.


La contradicción esotérica tiene implicaciones mucho más «complicadas» y mucho más «graves», Antonio Machado decía en Proverbios y Cantares: «Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas». Así se podría retratar esa autocontradicción que si no se llega a controlar, puede derivar en el aniquilamiento de «lo que se es». Cuando el ser contradice esas «leyes» internas, desequilibra por completo su función primordial de existencia: «ser lo que se es», Nietzsche lo explicó solemnemente en el Ecce Homo: Como se llega a ser lo que se es.  Nietzsche cita en dicho texto:
Yo contradigo como jamás se ha contradicho y soy, a pesar de ello, la antítesis de un espíritu que dice no. Yo soy un alegre mensajero como no ha habido ningún otro, conozco tareas tan elevadas que hasta ahora faltaba el concepto para comprenderlas; sólo a partir de mí existen de nuevo esperanzas. A pesar de todo esto, yo soy también, necesariamente, el hombre de la fatalidad. Pues cuando la verdad entable lucha con la mentira de milenios tendremos conmociones, un espasmo de terremotos, un desplazamiento de montañas y valles como nunca se había soñado. El concepto de política queda entonces totalmente absorbido en una guerra de los espíritus, todas las formaciones de poder de la vieja sociedad saltan por el aire; todas ellas se basan en la mentira: habrá guerras como jamás las ha habido en la Tierra. Sólo a partir de mí existe en la Tierra la gran política.  ¿Se quiere una fórmula de un destino como ése, que se hace hombre? Se encuentra en mi Zaratustra.

Nietzsche trata de retratar la cuestión de la contradicción en la primera linea del texto: Todos somos la antítesis de un espíritu que dice no. Es claro el sentido alegórico, nuestra lucha «verdadera» que ni se gana, ni se pierde, es con nosotros mismos. Nada de -ismos, aunque mismo tenga esa terminación. Cuando se trata de ser lo que se es, toda ideología es abolida y se da el «salto cuántico» al estudio de la naturaleza humana, y en ellas si hay reglas, que son inviolables: ¿Por qué son inviolables? Porque si las violamos, automáticamente dejamos de ser lo que somos.  La contradicción esotérica nos conduce al aniquilamiento del ser, precisamos ser coherentes con nuestra existencia: asumirnos como somos, no querer ser lo que no está en nosotros, no pretender, no codiciar, aceptar nuestras circunstancias y luchar fuera, luchar fuera para responder lo de fuera, pero sin aniquilar lo interno; aquello es que es nuestra absoluta responsabilidad, porque no depende de nadie: un ser «fuerte», jamás será vulnerado por el exterior, puesto que en el interior, protege su esencia, aquello que le permite ser.
Entonces, queda una pregunta abierta: ¿La dialéctica puede ser interna o simplemente hay cosas que tenemos que callar porque sólo nosotros tenemos que entender?

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