jueves, 29 de noviembre de 2012

Espalda blanca.


Mis dedos recorren tu espalda blanca,
te cuento que es muy hermosa,
tú sonríes y me dices que no es cierto.

Deshebro cada poro de piel e intento robar tu alma,
tu alma eterna, tu alma tan volátil; tan cambiante.
Trepo por el vacío de tu pasado,
ni si quiera me atrevo a averiguarlo.

Me sumerjo en tus ojos miopes;
que tal vez son más verdes que hace un momento.
Buceo entre tus extasiadas pupílas,
me matan tus dudas,
me destrozan los fantasmas que habitan
hasta mi rincón más oscuro.

Dentro, todo es caos, pero tu presencia,
podría salvar mi alma.  

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