domingo, 15 de abril de 2012

El Romance de Serrallonga (Parte 1 y 2)


A todas las naciones sin Estado:

I
Harto de cruel pobreza, Serrallonga
decidió convertirse en bandolero,
guardián de las olvidadas montañas;
ladrón de carros cargados de dinero.
Huérfano de madre y culta escuela,
creció en un pesar imperecedero,
junto con su padre y hermanos penó
la desgracia y el dolor balaguero,
su vida transcurría en esos campos secos;
tristes solares ajados siempre hieros.
Conocido por su vasta compasión
y por su gran valor enemigadero,
Joan Sala hoy llamado Serrallonga
decidió levantarse contra los fueros,
rival de los ufanos que roban al pueblo;
Serrallonga no fue un simple fardero,
afinez - Juan sin tierra, Joan sin masía,
entrambos suplicios filibusteros.
II
Apasionado de su noble Margarida,
buen padre e intrépido aventurero,
en una treta traicionera del destino
Joan Sala se convirtió bandolero.
Asesino de cadells, héroe defensor
de los pobres segadores jornaleros,
Serrallonga nunca los dejó vacíos,
hurtó y mató por los niños yunteros
que lo nombrarían rey de Les Guilleríes,
título que ganó con méritos fieros.
El mito épico que nació en Viladrau
se esparció por los terruños esterqueros
también cansados de tanta carencia,
hambre e infortunios degolladeros.
Carlos IV y sus distinguidos peleles
trataron enchiquerar al bandolero
pero su noble querencia catalana
lo unió con el poderío unificadero,
la Catalunya de ellos no era la suya
ni la del hambriento pueblo parlero
pero cedió por el bien de su gente,
por su amor a los segadores trigueros
y por su odio a los ufanos soberbios.   

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