sábado, 28 de abril de 2012

If you gotta ask, you'll never know.



Sangraban, del sax soprano de Dámaso, las melodiosas notas de Out of this world de John Coltrane, mientras yo intentaba fabricar un palíndromo con su nombre. La gente charlaba y reía, yo sentía como brotaban los vapores pesados de los amores taciturnos, dejé el palíndromo, me desdoblé de mi intelectualidad y comencé a perderme en esa atmósfera altiva y risueña. Soy un pésimo músico, pero no concibo obra más hermosa que aquella que te transporta a otros dimensiones y te hace olvidar la náusea humana. Dámaso improvisaba, el contrabajo hacía su trabajo, el piano iba en crescendo, la síncopas, que brotaban de la batería, alteraban mi percepción; mis dedos se entumían, habían pájaros en mi cabeza que querían salir de su jaula.

El lugar desapareció, la banda y mi cuerpo también, sólo existían la música y mi esencia, que vibraba de forma telúrica, violando toda ley física. No había levedad, no había filosofía, nada tenía razón, sólo se encontraban espectros indescriptibles que modificaban toda constante cuantitativa, ni siquiera tenía control de mi persona, si es que seguía siéndolo. La música se entrelazaba con diminutas luces fulgentes que anticipaban el elíseo: de las luces surgían flores con colores de gran viveza, de la oscuridad brotaban enredaderas que asemejaban una lluvia de oro; me sentía dentro de una obra de Klimt, había encontrado el sentido lúdico de la existencia. La música seguía su curso, al no existir ninguna percepción, no había tiempo, sólo notas que embriagaban mis tímpanos y que a su vez aceleraban mis conexiones neuronales.

No tenía sentido describir lo que acontecía, las notas llovían de forma torrencial sobre los campos de trigo klímtico, yo podía contemplar una arbolada pradera que resplandecía abigarradamente y la música en aire; súbitamente aparecieron los instrumentos debajo de un árbol, la banda era invisible, sólo estaban los instrumentos que se agitaban e improvisaban, me sentía como una serpiente que estaba siendo hipnotizada en el algún rincón de Varanasi. Me seducía el saxofón como si fuese la mismísima Euterpe, el contrabajo me invitaba a deslizar mis yemas sobre su diapasón, el piano estaba en fuego, la batería palpitaba cada rincón de aquél sitio. Yo sentía un cuerpo, pero no podía verlo, sin embargo sentía tenía movimiento y podía percibir en mi corazón el trepidante timbre del bombo.

Corrí hacia los instrumentos pero el terreno comenzó a ir hacia abajo, estaba varios metros debajo de mi destino original y era conducido hacia un sitio oscuro, la música cada vez se sentía con mayor intensidad, mientras más me alejaba el sonido era más intenso. Nunca había visto una oscuridad tan profunda y oscura, nada brillaba y la música, que era más intensa, comenzó a descender; el camino terminó y caí en picada, mientras me adentraba en el abismo la música desaparecía, seguí cayendo en silencio, parecía un abismo interminable, ni siquiera sentía más la sensación de estar descendiendo. De pronto hubo un silencio absoluto, duró unos instantes, abrí los ojos: estaba tirado afuera del garito en el que había sido seducido por las notas de una banda de jazz que interpretaba a Coltrane.

Recordé las sabias palabras del enormísimo cronopio, Louis Armostrong, cuando le preguntaron qué era el jazz, él contestó: -If you gotta ask, you'll never know.

martes, 24 de abril de 2012

Calipso


Fondeo mi vieja goleta en tus blancas arenas
y me abalanzo a conocer lo que escondes.
Tu misterio, que fragmenta mis eslabones,
poco a poco me libera de las cavernas.

En tu isla todo se viste de luces tiernas,  
de colores místicos, de exóticos candores.
No importa pelear contra furiosos Lestrigones
si quiero dormir sobre tus flores sempiternas. 

Te preciso aquí, con pasiones y delirios;
te quiero aquí, sin miedos ni viles eufemismos. 
Sé que llegarás vehemente, ávida de juicios. 

Tendré paciencia, esperaré con adventismos 
y te recibiré lleno de arrebatos nimios. 
Los largos viajes contigo serán onirismos. 


domingo, 15 de abril de 2012

El Romance de Serrallonga (Parte 1 y 2)


A todas las naciones sin Estado:

I
Harto de cruel pobreza, Serrallonga
decidió convertirse en bandolero,
guardián de las olvidadas montañas;
ladrón de carros cargados de dinero.
Huérfano de madre y culta escuela,
creció en un pesar imperecedero,
junto con su padre y hermanos penó
la desgracia y el dolor balaguero,
su vida transcurría en esos campos secos;
tristes solares ajados siempre hieros.
Conocido por su vasta compasión
y por su gran valor enemigadero,
Joan Sala hoy llamado Serrallonga
decidió levantarse contra los fueros,
rival de los ufanos que roban al pueblo;
Serrallonga no fue un simple fardero,
afinez - Juan sin tierra, Joan sin masía,
entrambos suplicios filibusteros.
II
Apasionado de su noble Margarida,
buen padre e intrépido aventurero,
en una treta traicionera del destino
Joan Sala se convirtió bandolero.
Asesino de cadells, héroe defensor
de los pobres segadores jornaleros,
Serrallonga nunca los dejó vacíos,
hurtó y mató por los niños yunteros
que lo nombrarían rey de Les Guilleríes,
título que ganó con méritos fieros.
El mito épico que nació en Viladrau
se esparció por los terruños esterqueros
también cansados de tanta carencia,
hambre e infortunios degolladeros.
Carlos IV y sus distinguidos peleles
trataron enchiquerar al bandolero
pero su noble querencia catalana
lo unió con el poderío unificadero,
la Catalunya de ellos no era la suya
ni la del hambriento pueblo parlero
pero cedió por el bien de su gente,
por su amor a los segadores trigueros
y por su odio a los ufanos soberbios.   

jueves, 12 de abril de 2012

¿Por qué votaré por Andrés Manuel?

Mi postura frente a las próximas elecciones presidenciales ha sido muy criticada en mi círculo de amistades: ¿la cuestión? Un «rojillo» que apoya a Andrés Manuel López Obrador.

Soy enemigo de la democracia, a ser sincero, aún no encuentro un sistema político de mi agrado, pero si nos ofrecen la «vía democrática», debemos tomarla. Precisaríamos mandar al carajo a las instituciones, a las asociaciones y los partidos políticos, a las elecciones y todo aquello que la cívica del siglo XXI llama participación ciudadana, pero desgraciadamente, no puede ser así sin derramar sangre.  Decía Charles Bukowski que: "La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las ordenes", y el literato estadounidense tenía razón: los sistemas políticos democráticos, teóricamente, tienen como base la política de masas, pero el pueblo es un simple «jugador» que emite su voto para dar sustento legal a una decisión masiva, entonces: ¿La democracia representativa beneficia en algo? Sí, puede llegar a serlo, pero para eso es preciso forjar instituciones netamente ciudadanas, no quedarnos en organismos públicos autónomos, y mucho menos, en partidos políticos. Los sistemas parlamentarios son necesarios para otorgar voz a quien se interese en la política, lo que no crea una política de masas; incluso en las dictaduras encontramos regímenes monopartidistas, irónicamente, el país «adalid de la democracia» no dista mucho de un monopartidismo, es un bipartidismo que hace optar al pueblo entre una derecha moralmente liberal y otra derecha moralmente conservadora, claro, entendiendo liberal en el sentido clásico: liberalismo económico, capitalismo, libre competencia, etc; entonces, ¿Dónde está la democracia?

El camino a la utopía que he trazado precisa pasar por la socialdemocracia en una fase inicial, y la socialdemocracia bien aplicada es una política de masas, pues busca incluir en la escena a todos los actores y factores económicos y sociales, en beneficio de los más necesitados. Todo sistema político, no tiránico, necesita tener tres objetivos centrales: la búsqueda de la igualdad, el sentido universal e imparcial de la justicia y la inclusión verdadera del pueblo en la agenda pública, donde el pueblo exige y el gobierno cede ante él.

Para correr, primero tenemos que aprender a caminar, y es por eso que por la vía pacífica se tiene que buscar una verdadera política de masas, y para ello es preciso un cambio. No hablaré del resto de los candidatos, pues considero obvio su rechazo por parte del tipo de destinatario que busco para este mensaje. Yo sé que Andrés Manuel López Obrador no es socialista, ni siquiera es un hombre de izquierdas, también se que no busca la emancipación del proletariado, pero estoy convencido de que realmente tiene un interés certero en el cambio, en la evolución del país, para que algún día crezca la semilla del progreso y podamos cosechar los frutos: Así nacerá la nueva república de México, en la que la democracia es verdadera, en que las instituciones son del pueblo,  donde los actores políticos realmente están interesados en la agenda pública y no sólo en su agenda privada. Quizás, sólo así, se pueda llegar al poder un gobierno del pueblo para el pueblo, Allende nos lo demostró: La presión pacífica puede traer grandes progresos. 

Anarquistas y socialistas, en todas sus variantes, en vez de enemistarnos, debemos unirnos. Un voto en las urnas es un paso a la utopía, porque quizás, confiemos, por fin podamos volver a sembrar un movimiento obrero de verdad, una educación que enseñe a aprender, no una que enseñe a obedecer, una justicia que sea ciega y que juzgue igual al rico que al pobre, una economía sustentable que mantenga al mercado en función del pueblo y no de las transnacionales; estoy seguro que López Obrador también lo quiere y que lo logrará. Esas «pequeñas» medidas no deberían ser propuestas de campaña, son obligaciones del Estado Mexicano y la Constitución Política de 1917 las estipula, todas, en conjunto, eso ya está legislado, pero nunca ha sido llevado a la práctica.

México fue un país vanguardista en materia de lucha social, pero nuestro divisionismo ha frenado nuestro progreso, hubo una Reforma Agraria: el campo sigue muerto, existe una Ley Federal del Trabajo, hoy más que nunca existe la explotación. Si vamos a irnos por el camino institucional, precisamos que el pueblo vuelva a tomar su control, no un puñado de empresas y tecnócratas que son sus sirvientes.

Un voto por López Obrador es una luz de esperanza, para que podamos tener el sistema político representativo que tanto anhelamos, seguirán los problemas de siempre, pero se fundará la base del cambio, de la evolución, del progreso, de la auténtica democracia: el gobierno de todos, para todos. Precisamos recuperar la economía mixta en primera instancia, comenzar un efectivo programa de sustitución de importaciones, subsidios a la educación y a la salud, que la política económica de nuestro país se tome en sus respectivas secretarías y no en el Fondo Monetario Internacional, que el país se enfile en el rumbo de la autodeterminación. Si nos mantenemos en esa vereda, algún día, espero, podrá llegar eso que tanto anhelamos: la auténtica justicia social. 


miércoles, 11 de abril de 2012

Desasosiego

1. tr. y prnl. Privar de calma y sosiego:la noticia del accidente le desasosegó.♦ Irreg. Se conj. como negar.

«Puede que te salves, puede; puede que desesperes, también puede.»

Y es que pierdo la paciencia y olvido que ella sólo es una tautología; sólo se puede obtener con más paciencia.  Cuando se afligen los sentidos y la desesperación llega, nada importa. El fantasma del nihilismo surge, equidistante, a la vetusta y anhelada sombra del porvenir: ¿Un hombre desesperado puede creer en vano? Tal vez, el sosiego es característico de la salvación, de la calma, del equilibrio. Entonces, ¿qué soluciona la impaciencia? quizás su contemplación desde lo más profundo del ser, quizás eso sea la templanza.

La casualidad se disfraza de miles de formas, puede engañaros camuflageandose en un mar de dudas y esperanzas: ¿cómo se distingue un espejismo de un oasis en el desierto? Yendo hacia el. El bocado de arena puede ser un golpe helado, muchas veces los oasis son golpes de suerte; ¿el azar juega conmigo?, ¿yo juego con el azar? Sea lo que sea, al vida es un misterio, me gustaría creerlo, quizás todo es una alucinación, una simulación, quizás nada de esto es real y estoy siendo engañado por un oscuro y maléfico juego; ¿Qué supera la paranoia de un hombre carente de fe?, ¿Qué supera la eterna pasión por la destrucción nihilista?, ¿La casualidad puede ser el motor de la voluntad de poder y de la existencia?

El desasosiego se acompaña de temor, temor a lo desconocido, necesito una respuesta, una señal, de nuevo la pregunta de siempre: Fe o desesperación. De nuevo no aparece la respuesta, es preciso caminar hacia la imagen, que quizás sólo sea un espejismo, cuando tienes sed, no importa tragar tierra, en la desesperación sólo hay dudas y preguntas sin respuesta.
 



lunes, 9 de abril de 2012

Remoto


Remoto
Necesito tus cantos de náyades sopranos,
se que sigues allí, presa y con miedo voraz,
deseas el pronto fin, feliz y en alba paz;
pero no te atreves, cantas en silencios llanos.

Estoy lejos de mi y extraño tus manos,
aquí soy libre pero ya no veo tu blanca faz,
lámina zarca de luminiscencia cachafaz
que necesito en las noches sin parnasianos.

Nos reuniremos pronto, eso espero con afán.
Caminaremos por las viejas calles marchitas
antes llenas de monotonía y frío sin gabán.

Titiritaremos en las esquinas malditas,
bailaremos en mi tálamo de Escarramán
y dormiremos sobre mis almohadas cuitas.   

Campos de abril.


Campos de abril.

Hoy no quiero estar lejos,
quiero estar en mi hogar,
recuerdos infantejos
de un pasado sin llorar.

Hoy me encantaría oler
el cándido aroma gentil
de las flores sin recoger;
colorido juego pueril.

Extraños y trasañejos
son esos campos de abril:
quizás hoy amarillejos,
quizás marchitos; duda vil.