jueves, 29 de marzo de 2012

El hipsterismo es humanismo.


En 1946 Jean-Paul Sartre nos decía que el «Existencialismo es un humanismo», afirmación que nos conduce a la forzosa consideración de aceptar aquél aforismo, dicho en una conferencia, como el «manifiesto» del existencialismo.

En el 2012, tiempo en el que todas las corrientes, doctrinas y demás «ejercicios dialécticos» se enlazan sincréticamente, se puede afirmar que: «El hipsterismo es humanismo.»

Es decadente comprender, y sobre todo aceptar, que casi toda la gente de tu edad con la que medianamente puedes conversar, se informa y se «cultiva» con el objetivo de ser «distintos» a lo que está establecido; una antítesis casi «dialéctica». Hoy podemos encontrar jóvenes que que «hacen» todo tipo de «actividades liberadoras del alma y enriquecedoras del ser», por eso no es raro encontrar especímenes que mezclan la fotografía con conceptos «marxitas», canciones de Foals y escenas de alguna película de Asia Menor que vieron en una matineé de una sede alterna de la Cineteca Nacional. La «cultura» se ha convertido en un -ismo.

No sé como me podría distinguir de esa especie, quizás es una analogía de la Generación del 27 en la segunda década del siglo XXI; es natural que los humanos seamos ciegos ante nuestro origen.

Cualquier idiota puede tener un blog, mi caso, cualquier idiota puede tener su Banshee, porque es usuario de Ubuntu, lleno de «canciones» de Django Reinhardt, de John Coltrane, de Satie, de Fauré, de Sibelius, de Zoé, de Foster the people, de Sigur Rós; todo al mismo tiempo, y presumirlas en su cuenta de Last.fm; debo confesar que de alguna manera yo hago lo mismo, y sé que no soy el único, es un gaje del posmodernismo y procuro no ser absorbido por su manto fantasma.

Es muy complicado describir este fenómeno desde un punto imparcial, puesto que mientras más autores «vanguardistas» conozcas, ni siquiera leas, y más música «desconocida» escuches, más profundo eres. Los gurús juveniles del año 2012 no son hombres «místicos» en remotas aldeas de la India, ni filósofos de oficio en algún húmedo departamento de París; hoy son sujetillos «debrayantes» con ideas «innovadoras», lectores de autores inaccesibles para el humano promedio, quizás son estudiantes de alguna facultad de Filosofía, en el mejor casos, pero generalmente son individuos «rosas» influenciados por la «ingeniosidad mexicana», ciudadanos «comprometidos» con problemáticas sociales tipo Javier Sicilia, lectores de blogs como el mío, pseudo-músicos que componen música «experimental» basándose en el «experimento» realizado por alguna banda de rock progresivo a mediados de los 70's, poetas que no distinguen entre un soneto y una redondilla, «fans» de Monterroso, «fans» de Cortázar que nunca lo han leído pero que lo ven muy citado.

Hoy es sencillo escribir, aún más sencillo es hacerse el interesante y sentirse un «místico metafísico, chorero urbano, salvaguardor de la humanidad, trovador y poeta», bien decía Cioran en El Aciago Demiurgo: «"Misterio, palabra de la que nos servimos para engañar a los demás, para hacerles creer que somos más profundos que ellos."»

No sé que vendrá, lo único que puedo concluir es que nos tendremos que acostumbrar a «artistas vanguardistas y bohemios» que manejan conceptos aparentemente irrelacionables y que fabrican la dialéctica del siglo XXI con ejemplos como este: Marx fue un alemán gordo y barbón que trató de emancipar a los obreros, y que me sirve de inspiración para crear este cuadro creado con materiales «amigables con el medio ambiente» y con pinturas producto del «fair-trade» en el que represento a un obrero obeso que viste una playera del Che Guevara y que devora una Big-Mac enfrente de la Bolsa de Valores, lo titulo: «Consciencia de clase y apetito voraz; no comas carne.» Esta exposición es obra de Lorenzo Von Rimmer, estudiante de la licenciatura en Economía del ITAM, también es autor de obras literarias como: «El monetarismo marxista», una apología al modelo socialdemócrata que impulsa la izquierda rosa europea adaptada a la realidad mexicana, «Liberen a los indígenas de San Cristóbal de las Casas: Crónicas de un pueblo reprimido por la invasión occidental.», un tratado «sociológico» sobre la discriminación de los grupos nativos, vendedores de pulseras cuyo antepasado más cercano que conservaba su idioma pereció en 1712, en las ciudades que concluye con una tira de tickets de descuento para adquirir ropa «rupestre», «manufacturada en San Juan Chamula», en una tienda de artesanías del centro de Coyoacán, «Menos sangre, más educación», una «vanguardista» propuesta para volver «multiculturales» a todos los alumnos mediante la imposición de modelos por competencias y libertad creadora, pero la obra literaria del buen Lorenzo Von Rimmer no solo son «letras conscientes», también hace literatura fantástica y crónicas urbanas, un «Neo-realismo-ficticio-fantástico-de-ultra-galaxia», no ha publicado nada formalmente con una editorial, distribuye su obra en un pequeños libros, de papel reciclado y con portada de cartoncillo, entre su selecto grupo de amigos, sus obras son: "Relatos y debrayes", una colección de experiencias y poemas sin rima ,ni métrica, basados en sus experiencias vividas en sus viajes al «Himalaya Mexicano», la Sierra Madre de Oaxaca y "Relatos Citadinos", una colección de mini-relatos basados sus vivencias de prepatoriano del Colegio Madrid en el corredor CCC: «Coapa, Coyoacán, Condecci». Lorenzo Von Rimmer , además de la pintura y de la literatura, también incursiona en la música, es autor de: «Crónicas del Pesero», «Amor a la Condecci» y «Trovador Urbano», su música es una conjunción entre relatos citadinos, acordes sencillos y arreglos con ukuleles, ¡en su myspace menciona que recibió la influencia directa de mismísmo Rockdrigo González y de las películas de Alejandro Jodorowsky!


Así es este mundo...




2 comentarios:

  1. A lo que me sentí aludida: "poetas que no distinguen entre soneto de una redondilla", en parte porque podríamos sostener una gran discusión sobre literatura contemporánea y porqué no creo en el valor estético de esas formalidades en la poesía... (tal vez haga un ensayo al respecto)

    Lo único triste de todo lo que has escrito, es que es cierto, ahora quienes resultan remotamente inteligentes, se cultivan por pura presunción, una de las razones por las que el arte desemboca en obras tan forzadas y carentes de espíritu.... es bueno saber que aún existen individuos genuinamente inteligentes como tú, siempre es ameno leerte Josemi! :D

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  2. Es parte de la naturaleza humana, caer tentados por la farolada. Màs en una sociedad como la nuestra, donde lo plàstico y fàcil de digerir se envuelve en una cobertura de misticismo (como bien mencionas)y cualquiera que no tenga el mìnimo conocimiento lo compra. Basura por aquì, basura por allà, y ni tù ni yo ni nadie puede hacerla a un lado. Pero què bien se siente tener conciencia de que no se tiene paja dentro de la cabeza, como -tristemente- la mayorìa de las personas.

    Oye, cambiando de tema...vengo a proponerte un intercambio de links para el blogroll. Date una vuelta por mi changarro a ver què te parece:

    http://warmgunner666.blogspot.mx

    Si te late la idea ahì avisas por los comments, ¿vale?


    Saludos.

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