martes, 20 de septiembre de 2011

Soliloquios: La Vida.


La Vida”

Soliloquios

I

Aquí en la tierra se “dice” nuestra palabra

triste e infame; lánguidamente superflua.

Nuestra maculada concepción aún se labra.

Porque soy como el árbol que talado que retoño;

porque aún tengo la vida” refería Miguel Hernández.

Nuestra existencia nos perpetra; perennes bisoños.


II

¿Qué es la vida? Un frenesí, ¿Qué es la vida?

Una ilusión, una sombra, una ficción”,

La vida es sueño, el sueño de Calderón de la Barca, el sueño tuyo, el sueño mio. La vida es sueño,

toda la vida es sueño y los sueños, sueños son.”


III

Nuestra percepción de la vida es la realidad.

Nuestra realidad es la vida.

Vida de ida y sin vuelta,

vivir la muerte, vivir por algo;

Vida truhana, concepción humana...

jueves, 15 de septiembre de 2011

¡Que lejos está mi tierra! (Poesía del Exilio)


¡Que lejos está mi tierra!

Allende quedaron aquellos lares,

recuerdos, amores y olvidos,

en sus blancas calles llenas de nidos

quedaron mis pasos vermiculares.


Recapitulo mis letras biliares,

mi rabia, mi odio, mis fallecidos

y resistimos trece forajidos,

lejos de casa, llorando pesares.


Mi gente soporta la humillación,

se callan frente a esos bastardos,

bestias hambrientas de silencio.


Volveremos, construiremos jabardos

en tu plaza mayor con disposición

tras vencer la escarcha del recencio.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El mar como la muerte, redescubriendo a Jorge Manrique.


Sobrino de un viejo juglar, hijo del Gran Maestre de la orden de Santiago, Jorge Manrique, fue el último gran coplista castellano y el primer poeta magno de la naciente España. Su vida fue casi tan breve como su obra y le bastaron unas cuantas coplas para ingresar al Olimpo de las letras hispanas que ya estaba ocupado por carreras breves; Fray Luis de León apenas escribió doce poemas y a San Juan de la Cruz se le recuerdan a lo mucho cinco obras. Junto a Garcilaso de la Vega, Jorge Manrique le abre al hombre la puerta del Siglo de Oro, su máxima obra, Coplas a la muerte de don Rodrigo Manrique, su padre, es la ruptura definitiva con la poesía religiosa que imperaba en siglos anteriores; Coplas a la muerte de don Rodrigo Manrique, su padre es el primer gran texto antropocéntrico en español, el primer gran paso de nuestras letras al renacimiento.


La poesía de Jorge Manrique tiene un halo de misterio que la hace única, algo especial que la hace distinta a todo lo que se ha escrito, quizás sea la sensibilidad de sus pocos versos. Jorge Manrique ha hechizado a todo tipo de lectores y escritores desde hace cinco siglos y sin su influencia, al igual que la de Garcilaso, en estilo y trama sería inconcebible imaginar la obra de los grandes clásicos, Cervantes Góngora, Lope de Vega, Quevedo, y también de la generación que lo desempolvo, la generación del 98, a la que perteneció su máximo recuperador; Antonio Machado.


En Coplas a la muerte de don Rodrigo Manrique, su padre vemos retratada la sensibilidad de la naturaleza de la forma más básica y sincera que existe, fiel a la costumbre de los recursos de los grandes cancioneros, la expresión es llevada al papel mediante juegos de palabras, acrósticos y sobre todo mediante una de las grandes maravillas del cancionero y que desafortunadamente desde el modernismo está en desuso; el pie quebreado, también conocida como “copla manriqueña” que revela la gran habilidad técnica y lírica del autor. Quizás Jorge Manrique no sea el primer poeta, pero sin duda alguna es el primer lírico “puro”.


Con esta sencillez casi metafísica comienza Coplas a la muerte de don Rodrigo Manrique, su padre:


Recuerde al alma dormida,

avive el seso y despierte,

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando; cuán presto se va el placer,

cómo, después de acordado,

da dolor;

cómo, a nuestro parecer,

cualquiera tiempo pasado

fue mejor.


La sexta copla más celebre y que sin duda alguna es el primer ejemplo puro de poesía antropocéntrica:


Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

que es el morir;

allí van los señoríos

derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

y más chicos,

y llegados, son iguales

los que viven por sus manos

y los ricos.


¿Esto basta para entrar al Olimpo de las letras hispánicas?, Basta y sobra. Esa sencillez y ese manejo único de la palabra es el mejor comienzo de la evolución literaria de la posición del hombre frente al mundo, los ríos manriquíticos revolucionaron para siempre la concepción de la metafísica dentro de la poesía. Es una pena que los clásicos del Siglo de Oro hayan alejado a Jorge Manrique de los grandes mercados de la palabra y que hoy sólo sea leído por unos cuantos pero sin temor a equivocarme; Jorge Manrique es el padre literario de los padres de las Letras Hispánicas.



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Coplas por la muerte de su padre – Paco Ibáñez.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Una muerte y dos suicidios.


Estás sola, completamente desconsolada por la partida de tu novio que hacía un mes que te había pedido matrimonio; tú lo aceptaste pero dudaste en todo momento. Llevabas mucho tiempo en el escepticismo amoroso y habías otorgado por más decencia y compromiso que por gusto, su relación era monótona y desde un inicio completamente condenada al fracaso.

Te mudaste de ciudad y cambiaste tus usos y costumbres por él; nunca pensaste un plan alterno. Una noche bebiste dos vasos de fina absenta que te había enviado a tu consultorio tras mi viaje por Europa Oriental, el alcohol te embriagó enseguida y dentro del dulce candor del estado alterado de conciencia decidiste afrontarlo, le dijiste que no podías seguir la farsa y que no pensabas vivir atada a él, que los sueños e ideales nunca pasaron de eso y que todo tu amor era producto de un estereotipo. Él no lo soportó, tomó sus cosas y partió hacia la nada no andante.

A la mañana siguiente tus brazos dejaron de sentir esa pesada levedad, te bañaste, te admiraste y decidiste comenzar el camino a tu libertad. No asististe al hospital, él trabaja en el mismo, tomaste las llaves de tu auto, subiste un maletín y batiste las alas sin rumbo, ni fin; sólo te guiaba tu espíritu de emancipación.

Llegaste a un pequeño pueblo, alquilaste una pequeña casa con amplio jardín e instalaste un consultorio. Una noche sentiste náuseas y llevabas dos meses sin tu periodo, estabas embarazada.

Tu complejo libertario cayó por los suelos, volviste a la ciudad para buscar al padre y recibiste la noticia más estremecedora de tu vida; Se inyectó una dosis mortal de morfina hacía dos semanas. Todos desconocíamos tu paradero, entraste en locura; tú y tus entrañas no podían ser una.

Una noche decidiste buscar consuelo de Dios, entraste a una iglesia, llevabas un revólver; rasgaste tu vientre con un puñal y mientras tu cuerpo se drenaba, frente a un crucifijo, decidiste accionar el gatillo y terminar con tu existencia.

En tu epitafio escribieron: "Dios los tenga en su gloria" y un ex-novio de tu mocedad escribió en sus notas lánguidas: "No hay dos sin tres".

sábado, 3 de septiembre de 2011

El Tálamo


La Parte de Antonio.


Cuentan los mitos bíblicos, que Dios en completa salud mental, construyó todo lo existente en 7 días.

Así mismo, la palabra que los hombres pusimos en su boca dice que: “El hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios”. Si el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, Dios también posee neuronas rebeldes y conexiones en falso, es por eso que estoy seguro que Dios no es perfecto, pues fue creado por neuronas, neuronas humanas que se cuestionan, y si siguen cuestionando, la razón su razón de existencia.


Me cuesta admitir que todo lo que puedo hacer, desarrollar o proyectar es producto de un pulso eléctrico en la parte alta de mi cuerpo, porque quiero crecer mi ego haciéndome creer que soy más que un miembro de este cosmos ordenado por “cosas”, a veces mágicas, a veces biológicas.

Soy Antonio, soy ateo, no soy socialista, no creo en los fantasmas, ni en los complejos de Eureka. Me gusta la frase “Dios ha muerto, Nietzsche y Marx también y yo me siento mal”, a veces me enamoro, a veces me desamoro, a veces bebo, a veces me enamoro para no beber y casi siempre me cuestiono si vale la pena ser una maquina “cartesiana” que existe por “obra divina”.


Me gusta Fabiola, es curioso acercarme a ella y sentir todas las alteraciones físicas de mi cuerpo, siento como se erizan mis poros, como mi estómago se contrae y en ocasiones la incomodidad de sentir opresión entre las piernas; Lo que ustedes llaman amor, no es más que un proceso fisiológico en el que el hipotálamo, al recibir el estímulo de feromónas, ordena la liberación de adrenalina y noradrenalina en todo el resto del sistema nervioso autónomo provocando sobreexitación cardíaca y digestiva. Se afecta el sistema límbico, provocando fallas en la memoria y ocasionales disartrias en las áreas cerebrales del lenguaje.


¿Si el amor es sólo un proceso fisiológico y si Dios es exactamente lo mismo? Entonces, ¿por qué tomar las cosas tan enserio si todo eso es sólo química y naturaleza?


Ahora mismo escribo lo que me dictan mis neuronas, ¿mis letras siguen siendo químicos?. No lo sé y ya no quiero que me interese, no vale la pena tomar tan enserio un cúmulo de ideas que existen gracias a los electrones, a los neutrones y a los protones.


Anoche tuve un problema con Fabiola, me recriminó sobre mis celos. ¿Celos?, que hacer contra ellos si igual que el amor sólo es una alteración del sistema límbico. Mi enamoramiento y mi producción de celos acerca de Fabiola sólo es una reacción química, ella me atrae no por ella, sino por la estimulación a nivel sustancia que le da a mi cuerpo.


¿Si machaco mi cerebro, correrán mis ideas?



La parte de Fabiola.


No soporto el pesimismo de Antonio, todo el tiempo razona y estoy seguro que no es mala persona; solo piensa demasiado. Su trabajo neuronal altera por completo todo pensamiento humano coherente, es extremadamente complejo y no es necesario cuestionar la existencia.


Yo existo y no tengo que cuestionar para ser feliz, soy conforme con lo que tengo, tengo amor, tengo pasiones, tengo cosas que me mueven, me gusta la vida; tengo fe.

Si Antonio pudiera decir que me ama con todo su corazón yo podría comprender sus problemas, pero el sólo razona, parece que no siente y así es su vida; compleja, contradictoria y el sólo buscada por él.

Necesito un hombre que piense poco y sienta más, que lo mueva lo que realmente mueve a los seres humanos y no sea su levedad la razón de su existencia, Antonio es apático por naturaleza.


Si tan sólo me amara como un hombre normal, si tan sólo pudiera darme menos porqués y más cuandos y dondes...


La parte de los dos.


No quiero pensar, me duelen los pies, odio mis manos y esta existencia me mata. Si la biología no miente todo es producto de una reacción química que seguramente es accidental, sólo dejaré de cuestionarme si me asesino a mi mismo; no es una cuestión de suicidio, es una cuestión de voluntad humana. Tomo mi vena, inyecto heroína y me siento humano; mis neuronas poco a poco dejan de pensar y el mundo se torna un espacio vacío... Al demonio con todo, al demonio con la existencia; yo no soy una reacción química, aunque ahora la altere de la misma forma. ¿Se comprende el juego insoportable de la contradicción?, Lo sé; somos la única especie que se destruye así misma y no caigo en nihilismos, pero si no existe nada más allá, no vale la pena cuestionare.


Antonio ha enloquecido, lo encontré tirado en el piso mutilando su mente, ahora sólo siente aunque no sea consciente de ello. El quiso matar un pensamiento y mató a sus neuronas; yo sólo intenté hacerlo sentir.