jueves, 14 de julio de 2011

El reflejo.

Despertó con el rostro marchito y con ganas de terminar la epopeya del tiempo, casi tan jovial y frívolo como el funeral de un adolescente. El mundo "solemne" tenía sus días contados, alzó los brazos y estiró los dedos de sus grandes manos para poder admirarlas desde una perspectiva casi sagrada, sabía que ellas son capaces de terminar esa solemnidad, quizás actuando, quizás rindiendo, quizás gozando o en sus últimos casos materializando el desencanto y la desesperación; ¿A qué aspira un planeta que vive futurizando?.

Se levantó de la cama y se miró en el espejo, pensó en lo absurdo que era ver un reflejo, los reflejos son las peores levedades, sin embargo este mundo es el reflejo de un presente que todos ignoramos y del que es inconcebible comprender su realidad y trascendencia. ¿Cómo podemos vivir de reflejos?, cuando hablamos de reflejos es imposible no hacer referencia a esa vieja y siempre citada alegoría platónica; los hombres sólo vemos sombras y si alguno de la especie se logra liberar será ignorado, nunca comprenderemos lo que hay más allá de los reflejos, más allá de la levedad. Esa levedad nos induce a un juicio categórico que solemos semantizar como "humanidad", la "visión" del reflejo es nuestra principal característica de especie. Liberarnos de los reflejos automáticamente nos haría renunciar a nuestro confort humano, nuestro "don" dominador capaz de fabricar dioses.

¿De dónde viene la cualidad humana del reflejo?; El reflejo no es más que el alma, el hombre material "vive" en cuerpo y ese cuerpo necesita de un "no-se-que", usando argot empirísta, que hace que pueda vivir en armonía con sigo mismo, el "no-se-que" del cuerpo es un reflejo, un reflejo de cualidad que nos engaña todo el tiempo, aunque el mismo tiempo es un engaño porque es el reflejo final de todos los periodos.

¿Por qué futurizamos?; Absolutamente también por cualidad de especie, la futurización es la trampa del reflejo y de la periodicidad del espacio-tiempo. La futurización e idealización del "deber" humano es una programación que nos mantiene "vivos", es lo que nos aleja del "desencanto" y de la "desesperación", sin ellos no tendríamos "ideales" y mucho menos "aspiraciones"...

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