martes, 19 de julio de 2011

Dialéctica y semiótica del FUA.


Así empieza un verdadero cuento de "terror":

(Sueño de un hombre ridículo - Fédor Dostoievski.

"Soy un hombre ridículo. Ahora me llaman loco. Sería un título superior si no continuaran considerándolo ridículo. Pero ahora, yo no me enfado, ni cuando se burlan de mí." - F. Dostoievski.



Como ya saben siento una curiosa vocación y atracción por lo kitsch, esta entrada no será la excepción. El famoso FUA se ha caracterizado por ser un "fenómeno" ridículo y de mal gusto (los dos principales requisítos del kitsch), pero quiero expresar mi admiración por ese "borracho youtubero", tiene toda la razón y me encanta que sea tachado de ridículo, los ridículos son los que le dan sentido a este planeta.

¿Qué es el FUA?, el FUA es una manera "vulgar" (usándolo como termino de vulgo como pueblo) del paso final al Superhombre Nietzscheano, ese extra es el paso final a la trascendencia humana mediante el desprendimiento de
la "moralidad esclava" que sólo provoca un estado de resignación y conformismo hacia todo lo que sucede a nuestro alrededor. El objetivo de sacar el FUA es darnos seguridad que a su vez nos dará independencia como individuos y que provocará que no nos dejemos llevar por la multitud; al contrario de las personas débiles que no sacan el FUA, que sólo se dejan llevar por las tradiciones y las reglas establecidas.

Esperemos el análisis semiótico Chomskiano sobre el FUA... Sé que soy ridículo, pero en verdad, las cosas más pesadas siempre son las más ridículas; así interpreto el FUA, definitivamente nos tenemos que preparar para soltarlo. ¿Te sientes preparado para soltarlo?... Se siente la fuerza de la expresión; la risa siempre será el mayor dispersor del simbolismo y los procesos no semánticos.


¡Mirad, yo os enseño el superhombre!

El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el sentido de la tierra! ¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas sobreterrenales! Son envenenadores, lo sepan o no.

Son despreciadores de la vida, son moribundos y están, ellos también, envenenados, la tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!
Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche.

P.D - Acepto críticas intelectualoides.


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