sábado, 30 de julio de 2011

Desiderata de un pequeño nefelibata del siglo XXI.


Dice aquel viejo tango magnífico de Discépolo, Cambalache: “Que el mundo fue, y será una porquería, ya lo sé, en el 506 y en el 2000 también”. Si las cosas no van a cambiar no vale la pena escribir esta pequeña desiderata nefelibata. En una entrada anterior exaltaba, mediante Galeano, la importancia del derecho al delirio y es el delirio lo que nos mantiene en este mundo marrullero y a veces, casi siempre, sin sentido. Pero, ¿qué nos depara en un mundo lleno de reflejos?, ¿somos capaces de concretar nuestras más sinceras y bondadosas ilusiones como el comunismo?; no lo sé y nadie lo sabe, lo importante es creer en ello. (Y que conste que sé que contra el optimismo no hay vacunas y que yo no soy un hombre de fe).

Hoy parece absurdo seguir cuestionando si es viable esa senda que desde hace 200 años se está trazando a golpes de sangre, sudor y lágrimas. Hoy olvidamos el dolor y los muertos de aquellas contiendas ,que no fueron ni heroicas ni absurdas, que simplemente fueron necesarias, entierran a sus muertos, a sus muertos del siglo XXI que desgraciadamente es la mayoría de la población mundial, está muerta porque han olvidado su importancia como hombre, su vitalidad como pueblo y sobre todo su unidad como especie. Pero bien, la gran parte de la humanidad nunca ha visto su papel como hombre, se matan como pueblo y se segregan como especie, ¿eso está en manos humanas?. Olvidemos nuestro sendero lleno de derrotas, mejor rescatemos lo importante, tenemos el sendero y aunque ha sido atacado por la maleza y esta está borrando los caminos que abrimos a golpe de hoz, es importante olvidar lo que antes trazamos y precisamos mirar adelante para progresar, nunca satisfaremos nuestros deseos, lo importante es avanzar, así como el cantar de Machado, un hombre que dio su vida por tan poco:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Destruyamos el camino que nos han obligado a recorrer, el camino del éxito en el que la derrota no tiene lugar, la mayor victoria es la derrota que no te tira, olvidemos de una vez el doloroso e inútil juego demócrata que nos han impuesto los dueños del balón, tiremos de una vez los movimientos ciudadanos que dicen hablar por todos, ignoremos a los falsos adalides que dicen decir los pesares de los muertos que entierran a los vivos. Retomemos la vía de la lucha por el prójimo, la vía por la igualdad y releguemos la lucha por el poder que no sirve para nada, pero sobre todo; nunca olvidemos a los que murieron por ver un mundo en el que sus nietos, nosotros, no pasaran los pesares que ellos vivieron. Es muy posible que nuestros nietos no vean nuestras peticiones, pero lo imporante es que ellos sigan este camino necesario para dejar de ser indignados.

El primer paso para retomar el camino es recuperar la ética propia y el valor de la lucha por la igualdad, olvidemos a la URSS y su posterior fracaso debido a la lucha incesable por el poder, olvidemos los regímenes "proletarios" con rostro de aniquilación revolucionaria, superemos la falta de coherencia en la aplicación de las ideas de grandes hombres, en las que nos tenemos que seguir apoyando para seguir creando ideas durante el camino, como Marx, Engels, Kropotkin, Lenin, Bakunin, Trosky, por mencionar algunos, que a pesar que entre ellos han sido presentados como antitéticos estoy seguro que hoy se unirían para derrotar a ese monstruo capitalista neoliberal que cada día crece y mata más...

Pero en fin, sólo soy un pequeño nefelibata que casi no es leído y que sueña con un mundo de vivos unidos en el que hay playa bajo los adoquines: "parias con ganas de superación", "desencantados", "católicos libertarios", "indignados", "socialdemócratas", "anarquistas libertarios" y "socialistas de todas especies" luchando hombro con hombro en contra de esa bestia, en contra del mercado que dejó de ser ese lindo lugar donde se mezclan olores y sabores y que ahora es la guillotina de los países pobres, y sobre todo, de los falsos "voceros del pueblo" que sólo pretenden su propia realización.

No me preocupa si peco de idealista o de ingenuo, reafirmo mi derecho al delirio y sobre todo mi derecho al fracaso, ya no me preocupa, mayor fracaso es ser enterrado por mis muertos.

Dice la Milonga de andar lejos de Viglietti;

"Ayúdeme compañero; ayúdeme, no demore, que una gota con ser poco con otra se hace aguacero".

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