miércoles, 20 de abril de 2011

El "escritor" ridículo.



¿Será que escribo por la necesidad morbosa de salvar mi alma?, ¿Por qué sigo escribiendo en este blog a pesar de que tengo pocos lectores y sabiendo que francamente a nadie le interesa lo que pueda decir?, ¿Por qué soy tan inseguro de mis letras?, ¿Por qué al toparme con la hoja en blanco descubrí que soy mucho menos de lo que proyectaban los demás?. A veces la vida te desmotiva, no es infravaloración de mi persona. No domino la maldita sintaxis y ocasionalmente cometo barbarismos de lenguaje, llevo más de seis novelas que terminaron siendo recicladas al pasar las cincuenta cuartillas. Definitivo, el escritor solo tiene dos cosas seguras: el frustrante fracaso matará su propio ego y la falta de ego propio ocasionará que siga escribiendo, el seguir escribiendo sólo ocasionará que se siga creyendo en los concursos literarios y lo más triste, en que algún día su obra sea reconocida. Me gustaría decir que escribo para mi mismo, todo aquel que escribe y publica -entendiendo publicar como la acción de sacar a la luz tus escritos para que alguien más los lea- lo hace para ser comentado. El escritor ridículo la especie más rara y contradictoria de este planeta, la hoja en blanco, el temor a ser publicado y la desconfianza de sus escritos matan su ego, pero por alguna extraña razón sigue escribiendo y deseando ser publicado y reconocido, quizás sólo así recuperarán su ego, es muy valido en consejo de Camus; Los escritores tenemos que ser testigos y debemos gritar cada vez que se pueda en medida de nuestro talento, por quienes se hallan en servidumbre. Talento, maldita palabra.

¿Seguirá alumbrando la luna mis noches nigromantes?, ¿Saldrá el sol para un pseudo escritor que se desmotiva al saber que si no pasa matemáticas no podrá ir a la universidad?

Las hormigas caminan sobre la pared llevando sus provisiones para el invierno, Duffy dobla la ropa recién lavada, que linda es esa blusa violeta, es tan brillante como aquellas flores que celosamente se guardan y de hidratan dentro del jarrón de porcelana que le regaló Jens el verano pasado. Jens es un patán, un pedazo de cristiano que dice saber hacer alejandrinos casi parnasianos (sic). Escrito pero las lineas de rompen, algunas giran y otras se desmenuzan, si supiera matemáticas podría explicar el fenómeno. Me declaro un ignorante matemático que ya se cansó de intentar y fracasar, es desmotivante saber que los matemáticos pueden tomar cualquiera de mis textos y más o menos comentar sobre ellos, quizás por eso nació mi odio al racionalismo.

P.D - Al menos las ovejas negras son negras.

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