jueves, 3 de marzo de 2011

Nada más, nada menos.


Si mi vida fuese una tabla de verdad seguramente sería irresoluble, vivo en una falacia, en un silogismo sin termino medio y no sólo yo, todos los humanos.

No tengo Dios pero lo extraño, pienso en lo miserables que somos, en lo patético que convertimos en maravilloso. Vivimos de lo sublime a lo infame. No queda nada, ¿a caso alguna vez hubo algo?
No es asunto de pesimismo, mucho menos de letras lánguidas y mucho menos efecto del Roacutan, es efecto de mi decepción, de mi miedo, de mi conocimiento que se vuelve ignorancia.

Los humanos sólo sabemos hacer dos cosas , destruirnos los unos a los otros y lo peor, destruirnos a nosotros mismos. No hay futuro, no hay verdad, no hay mentira, no hay bien, no hay mal, no hay salvación, es complicado ver que no hay nada.

A veces pienso en la opción de tener fe y dejo de hacerlo cuando me doy cuenta que sufro por extrañar a Dios, como me gustaría que existiese. Camino solo observando las sombras de los otros y afirmo mi voluntad, tan miserable soy que soy maravilloso. Tan loco y ridículo soy que robo frases de Dostoievski y las hago pasar como mías, me oculto tras de mi; ustedes el mal.

¿Cómo puedo afirmar que ustedes son el mal si antes dije que no hay nada?

Es parte de mi contradicción, de mi ridiculez, mi ignorancia y de lo miserable que es la vida.

Adiós mundo, hoy he decido ser Dios y sufriré por ello.

Nota: No es mi caso jajaja, es un pequeño texto que traía en la mente, no pienso suicidarme ni nada por el estilo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario