sábado, 11 de diciembre de 2010

La tortura china.

Esta historia pudo suceder en México DF, en Barcelona, en Paris, en Hanoi, en Nairobi, en Quetzalan, en El Pont de Claverol, en Senarpont y en cualquier ciudad en la que se repita redundantemente la palabra en.

Juan Calles era un murciano afincado en el Barri del Raval, para los que conocen Barcelona (principalmente la Barcelona de antaño) sabran que me refiero al barrio chino. Juan se ganaba la vida dando clases de español a inmigrantes marroquíes por la módica cantidad de 100 pesetas por sesión y cada septiembre viajaba al norte para recoger las uvas de los grandes viñedos franceses;un clásico veremador, ganaría algo de dinero en ese viaje lo suficiente para que su madre hiciera una gran cena navideña a la cual acudiría cuando termianaran sus clases. Juan comenzó a enseñar español porque perdió dos dedos en su antiguo trabajo, la construcción de puentes. No tenía grandes responsabilidades y rentaba un cuartucho en el Carrer de l'hospital. El edificio en el que se ubicaba el cuartucho actualmente no existe pero en aquellos años pertenecía al señor Puig i Valls, un rico usurero dueño de medio barrio y con propiedades en otros lugares de la ciudad como el Eixample, el Poble-Sec y Sant Andreu. El edificio marcado con el número 7 de la calle del hospital tenía cuatro plantas y cuatro cuartos en cada piso, el tamaño de los cuartos no eran proporcional. En la planta baja se ubicaba la lechería de la señora Recassens; viuda de un coronel republicano, sin hijos y gran amiga de la señora Sánchez quien habitaba en el departamento número 2 de la segunda planta. Juan Calles vivía en el penúltimo piso justo del cuarto de Po Chin conocido como todos como el chino, Po era uno de los tantos chinos del barrio, lejos de casa, proxeneta y de manías extrañas, con problemas con los locales que piensan que este tipo de personas solo pervierten la sociedad.

Po vivía frente a mi y siempre me pareció un hombre de malos habitos pero honesto, su mala reputación era conocida por todo el barrio y en más de una ocasión lo quisimos lanzar del edificio pero por alguna extraña razón era defendido por don Puig i Valls. Prostitutas, otros proxenetas, traficantes de alcohol y un que otro comandante del ejercito llegaban a su lugar. Yo vivía enfrente de su cuarto y nunca tuve problemas con el. Ocasionalmente nos saludábamos de mano, pues tenía un pésimo español y creo que no parlava ni una mica de català por eso sólo se juntaba con chinos y con chinos amigos de españoles que tenían doble función, ser clientes y traductores.

Un mañana de diciembre bajando las escaleras encontré a Juan y a unos señores que no conocía (después me enteré que era una nueva familia recién llegada de Zamora), es complicado explicar esa situación, los nuevos inquilinos tenían rostro de susto y Juan también, pero yo los ignoré... Realmente no se porqué lo hice, pasé por la recepción y salí a la calle para esperar el autobús que me conduciría a la universidad.

Al regresar a casa encontré una escena terrorífica; el edificio estaba cercado, una camioneta del servicio médico forense esperaba frente a la puerta y me tuve que identificar con un Mosso d' esquadra que me interrogó.

- Vostè, qui és i on viu?
- Perdón, mi catalán no es muy bueno... ¿podría hablarme en castellano?, como se podrá dar cuenta no soy catalán. Pero contestaré su pregunta, soy Marco Palma, mexicano y vivo en la última planta de este edificio.
- Muestreme su carnet de indentidad. Saqué mi cartera, mi pasaporte y mi identificación de inmigrante.
- Lo tendré que llevar a la comisaría para hacer las averiguaciones previas del horrible hecho sucedido hace unas horas en este edificio. Yo no tenía ni la más remota idea de lo que había sucedido, pero pensé en la expresión de Juan y de los nuevos vecinos que vi esa mañana. No sabía que había sucedido, pensé que era algo fuera de lo común pero no tenía ni idea.
- ¿qué pasó?
- Un homicidio, horrendo... la señora Recassens. Degollada, marcas de tortura y al parecer fue violada previamente. Y pues usted, como inquilino de este edificio es claro sospechoso, por eso me tendrá que acompañar para hacer las pruebas pertinentes.
- Claro, estoy dispuesto. ¿pero, quién pudo hacer semejante crimen?, la señora Recassens era muy tranquila, todos en el edificio la respetabamos pues ella atendía la lechería.
- Lo sabemos, todos están consternados. Principalmente Sánchez, quien encontró el cadáver y avisó a la policía pero que actualmente está desaparecido.

No hablé más con el oficial y subí a la patrulla, sabía que sería una noche larga... Pero no tenía miedo, obviamente era inocente y ninguna prueba me podría inculpar pues yo no hice nada, pero seguramente también me utilizarían de testigo, a pesar de que yo no estuve presente.

Me bajaron de la patrulla, entré a la comisaría, me registré y me llevaron a una pequeña oficina atendida por el Lic. García-Torres, el encargado de la investigación. Me explicó lo mismo que me dijo el oficial que me trajo hasta acá y me indicó donde ir para que me hicieran una prueba de semen, para así poder derrogar o encontrarme culpable. Me la hicieron, terminé y me condujeron de nuevo a esa oficina.

- Señor Palma, sabemos que no fue usted.. pero díganos ¿cómo era la señora Recassens, tenía enemigos?. Yo nunca hablé con ella, sólo me vendía la leche así que no sabía de su vida, pero ni modo, en estos casos tienes que responder sea cual sea lo ocurrido.
- No lo sé, no creo... Era una señora muy amable y atenta, como sabe era quien atendía la lechería del edificio, era bien conocida en todo el barrio. Vivía sola y siempre tenía alguien con quien platicar mientras atendía su negocio.
- Eso es interesante, pues todos nos han dicho lo mismo... Y la forma de su asesinato es clara de un crimen de odio.
- En fín, tendrá que pasar la noche en la comisaría mientras nos entregan la prueba de esperma.

Llegué a una pequeña pero confortable celda, me acosté en el catre y dormí profundamente. A la mañana siguiente me liberarían comprobando que efectivamente yo no fui.

Por suerte era sábado y no tenía que ir a la escuela, así que volví a mi cuarto... Llegué al edificio y la atmósfera de terror y trauma era evidente. Los peritos estaban tanto en la lechería como en el piso de la señora Recassens, subí a mi habitación y escuché unos ruidos extraños... Parecían azotes, los ignoré, tomé una ducha y me quedé pensando en lo sucedido el día anterior. Vivir en el Raval siempre tiene complicación, me lo advirtieron cuando llegué a Barcelona, pero la renta es barata y la ubicación es buena. Suficiente para un estudiante de física en la UAB.

Esa noche dormí preocupado y recordaba a Raskolnikov, no era el crimen de una usurera y nadie mata por leche y por lo sucedido era obvio que fue un crimen de odio, matar a don Puig i Valls hubiere sido un gran favor para todo el edificio. También pensaba en los ruidos extraños provenientes del cuarto del chino y me acordé de Wong, el curioso personaje de Rayuela. En mi mesa de noche estaba un libro de Daveneport y escuchaba el disco de Lluís Llach que me regaló Agnes, mi linda compañera de facultad. Dormí, Dormí..

Barcelona tiene poder, vaya que tiene poder...





Las palabras prohibidas.

En toda ciencia, estudio, religión, sociedad, etc existen palabras con muchas definiciones y que para los "expertos" cualquier interpretación es erronea, esto (desde mi punto de vista), es algo tan chocante como escribir chocante entre paréntesis pero actualmente parece obligatorio citar algún autor para que tus argumentos tengan validez. La lista de "palabras prohibidas" es larga pero hoy enumeraré 10 conceptos siempre polémicos, problematicos e imposibles de definir frente a "expertos".

10. Síncopa - Esta palabrita cambia de significado según el contexto, en música es s el efecto producido por la prolongación del sonido de un ubicada en la parte débil o semifuerte de un sobre otra de igual o mayor intensidad, para los que tocamos algún instrumentos sabemos que esto es incomprendible hasta que lo toques y te des cuenta que es una simple "nota" fuera del tiempo de compás que le da un toque peculiar a lo ejectuado, vease claramente en el jazz.

9. Dialéctica -

jajajajajajja

domingo, 5 de diciembre de 2010

¿Y si no, qué?

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