sábado, 21 de agosto de 2010

El ensayo derrotado jajaja


Según la convocatoria esto es ilegal, pero en fín. Este ensayo participó en un concurso de textos con temática bicentenaria. No ganó, pero eso no importa jaja, los "intelectuales" que darían el veredícto final lo leyeron y se dieron cuenta de que los jóvenes no estamos tan pendejos. El tema es choteado, la temática de mi ensayo quizás también, pero no tengo nada más entretenido que publicar, así que abrí la carpeta de trabajos del semestre pasado, abrí el archivo, lo copié y lo pegué.


¿Independencia?, ¿Revolución?

Hoy a casi 200 años de aquella madrugada del 16 de Septiembre de 1810, momento en el que “comenzamos a recorrer el camino del autogobierno, de la libertad y de la igualdad de castas” (más no de la vida independiente, adquirida once años después), y a casi 100 de aquél 5 de Octubre de 1910, día en el que Francisco I. Madero mediante el Plan de San Luis invitara al pueblo a levantarse en armas en contra de Porfirio Díaz, para terminar con la oligarquía política que controlaba nuestro país y con las hostilidades sociales en contra de los trabajadores, la brutal represión contra todo aquél que no compartiera las mismas ideas del régimen, vale la pena preguntarse... ¿Realmente hay algo que festejar?


La historia se hace por los hombres, y no por los nombres, así como por los procesos y su sucesos, no por las fechas. La historia oficial siempre nos ha llevado por la senda del chauvinismo, mostrándonos los “grandes logros de la patria” como momentos dignos de admirar y de festejar, quizás para hacernos saber “ de cuan grandes son los patriotas que forjaron nuestra nación por medio de la acción y lucha incesante.”, pero comenzando la segunda década del siglo XXI vale preguntarse; -¿Para qué sirve toda esa maraña montada por nuestros gobernantes?, quizás para hacernos notar que hubo tiempos muy turbios, donde la situación estuvo peor y que ahora vivimos en una sociedad justa, libre y en progreso, donde la represión es mínima y donde todos estamos eternamente agradecidos de las acciones de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Zapata por mencionar algunos. Estas cuestiones se repiten por toda América Latina, que al igual que nosotros están celebrando 200 años de supuesta vida independiente. Diría Don José Ortega y Gasset “Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. -¿Estamos condenados?, eso creo.


Bien sabemos que ya no somos la América Española Colonial y que todas las naciones que alguna vez tuvimos a España de metrópoli somos “soberanas”. Es cierto que heredamos aspectos culturales de identidad verdaderamente importantes que han forjado la esencia de nuestras naciones: el idioma castellano, la religión, la idiosincrasia, las tradiciones entre muchas otras. A inicios del siglo XX, José Vasconcelos nos nombraría la “raza de bronce” y diría, “La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral”, nuestros pueblos están llenos de cultura, pero si no lo sabemos no tiene caso juzgarnos.


Al analizar la historia podemos notar que todas las naciones de esta región del mundo tuvieron una evolución similar y esa la principal causa de un gran rasgo en común que compartimos posterior a la colonia ; todos fuimos testigos de un traspaso al nuevo imperio de la zona: Estados Unidos de América. Sería un pleonasmo llamarnos “América Americana”, pero teóricamente (por desgracia) es una realidad, lo diría Porfirio Díaz “¡Pobre México! Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos". Ejemplos sobran, podría mencionar la intromisión del embajador Poinsett en los primeros gobiernos independientes de México, o las repetidas intervenciones estadounidenses en Puerto Rico, Cuba y ya entrado el siglo XX en México con Henry Lane Wilson y la conspiración contra Francisco I. Madero, en el derrocamiento de Salvador Allende en Chile, y los ataques a la soberanía de las llamadas eufemísticamente “Repúblicas Bananeras” (El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá). Puede que sea un capricho geográfico, pero tanto política, como ideológicamente, bien lo apuntaría hace algunos años Adolfo Aguilar Zinser; “México es el patio trasero de EUA”, este juicio no solo aplica para México, aplica para toda la zona.


Existiendo ese traspaso, ¿No es una contradicción auto-denominarnos independientes si nuestras naciones dependen en gran parte del imperio?, lo dijo Simón Bolívar “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. La misma libertad, que ha sido robada y después nos la han vuelto a vender, lo que es imposible... Nunca hemos conocido que es la libertad.


He planteado mi tesis sobre la independencia, ahora abordaré una de las mayores mentiras populistas que nos ha impuesto el gobierno para enaltecer a nuestra patria; La Revolución Mexicana. Para empezar debemos conocer el significado de revolución en toda la extensión de la palabra, no la idea que nos han dicho, sino lo que realmente es.


Revolución es es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. Se puede producir en varios ámbitos al mismo tiempo, tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etc. Los cambios revolucionarios, además de radicales son profundos y trascendentales. El caso de México es sólo uno más, a mediados del siglo XIX, Víctor Hugo diría “Cuando la dictadura es un hecho, la revolución se convierte en un derecho”, se podría pensar que el gobierno de Díaz era más que un buen pretexto para renovar al país, las intenciones eran buenas pero, ¿Lo ocurrido en 1910 trajo cambios trascendentales?, los más patriotas y nacionalistas contestarán que sí, pudimos romper con un régimen de hierro que estuvo en el poder casi 30 años.


Pero, ¿Cuál fue el precio?, el partido ganador de esa revuelta nos gobernó por 70 años y hoy en día seguimos viviendo sus secuelas, Hannah Arendt, destacada filosofa y política alemana de principios del siglo XX diría: “El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución”, lo triste fue que los lideres del movimiento la creyeron consumada y se hicieron conservadores antes de salir victoriosos, terminando así con los ideales de la lucha, de los que pocos tenían idea.


Un claro ejemplo de esto fue el Incidente de la Bandera en la Convención de Aguascalientes de 1914, en la que Antonio Soto y Gama, escritor liberal adscrito al bando zapatista y gran defensor de los ideales de los hermanos Flores Magón, tomó la tribuna y tocó una de las fibras más sensibles de los mexicanos, su respeto a la bandera nacional: “Aquí venimos honradamente, pero creo que la palabra de honor vale más que la firma estampada en ese estandarte, ese estandarte que al fin de cuentas no es más que el triunfo de la reacción clerical encabezada por Iturbide... Señores, jamás firmaré sobre esta bandera. Estamos aquí haciendo una gran revolución que va expresamente contra la mentira histórica, y hay que exponer la mentira histórica que está en esta bandera”.


En la crónica sobre la convención escrita por Vito Alessio Robles y titulada "La soberana Convención de Aguascalientes", éste narra que "Enardecido, Soto y Gama tomó la enseña tricolor y se dispuso a romperla frente a todos. El teatro Morelos, abarrotado, retumbaba. La respuesta fue unánime. Los revolucionarios desenfundaron sus armas y cortaron cartucho. La muerte parecía dispuesta a izar la enseña patria sobre el cadáver del zapatista". "Frente a cientos de pistolas y carabinas que le apuntaban, Soto y Gama apenas tuvo tiempo de reaccionar, y sus palabras, que habían comenzado en el rojo más profundo, pasaron al verde y terminaron en el blanco" y entonces recapacitó “Si bien es una bandera de la reacción, el pabellón se santificó con los triunfos de la República contra la intervención francesa”. Y ya sin dudas sobre la legitimidad de la bandera --y con su vida a salvo--, Soto y Gama también se inclinó, como el resto de los revolucionarios, ante sus tres colores para estampar su firma. Este hecho es el ejemplo más claro e irónico de la contradicción que es nuestro sistema, un sistema pseudo-liberal y pseudo-revolucionario por excelencia que en el pasado derrocó regímenes que condujeron al país por el oscurantismo y la degeneración social, me resulta extremadamente contradictorio que sigamos enalteciendo efigies que pertenecieron a sistemas pasados que fueron considerados como atrasos y enemigos por el nuevo orden que los derrocó. Entonces volvemos a lo mismo, ¿Hubo una revolución?, ¿Hubo cambios trascendentales?. -Mi respuesta, es no.

Al “terminar” la revolución las cosas siguieron casi iguales, riqueza, educación y cultura para unos cuantos, el pueblo siguió en la brecha de la manipulación y la mentira, Simón Bolívar manifestaría; “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”, la misma de la que somos testigos día tras días. La economía del país empeoró, seguimos viviendo en total desigualdad, y nos siguen vendiendo la falsa idea del progreso como acción principal de cada gobierno nuevo que llega a la presidencia de la república, "El concepto de progreso actúa como un mecanismo de protección destinado a defendernos de los terrores del futuro.", diría Frank Herbert, sociólogo estadounidense. Retomando las ideas de Ortega y Gasset y Bolívar que cité anteriormente. Si nuestro pueblo no conoce su historia, es ignorante y se cree las falsas esperanzas e ideas del progreso, estamos destinados al estancamiento perpetuo. Es cierto que la “Revolución Mexicana” no tuvo el impacto que se supone que debe de tener una verdadera lucha social, lo que es una realidad es que fue un parteaguas en la vida cultural de nuestro país, la idea de mexicanidad se transformó, pero por una idealizada y falsa en la que los mexicanos somos machos bebedores de tequila con sombreros grandes, cananas, un rifle Mauser y bigotes que montamos revueltas victoriosas ante cualquier problema que se nos ponga enfrente, en la que somos valientes, renegados y nada, ni nadie nos puedes pisotear.


Latinoamérica es núcleo de gran diversidad social y cultural, tal vez es la zona más contradictoria y excéntrica del planeta, dónde como bien dijo Eduardo Galeano; “El poder es como un violín. Se toma con la izquierda y se toca con la derecha”, y todos montamos guerras contra el sistema. Sea quién, sea cual sea la causa, sea San Martín, el mismo Bolívar, Guevara o Sandino, el sistema revolucionario nunca ha funcionado y nunca lo hará hasta que se rompan las cadenas del falso nacionalismo, del partidismo, del chauvinismo, de nuestra inconsciencia colectiva y podamos comprender que el cambio no es asunto de nuestros gobernantes, el cambio es nuestro.


No vale la pena gastar millones de pesos en festejos, ni miles de litros de tinta en elegías a la patria cuando nuestra sistema está podrido, cuando la desigualdad social cada día es mas contrastante y nuestra constitución efecto de la “Revolución” está muerta. La degeneración nos ha alcanzado y estamos pagando el pecado de nuestros antecesores, conspiraciones de las cuales no se hablan, como El Plan de la Profesa, los Tratados McLane-Ocampo y Mon-Almonte en los que destrozan el patriotismo de personas que consideramos héroes. En vez de admirar sucesos de dudosa procedencia pongámonos a trabajar, conozcamos nuestra historia, seamos críticos, analíticos y dejemos de creer en lo que nos han enseñado que es nuestra patria -el lábaro tricolor de Iturbide, el himno de Santa Anna, el cuerno de la abundancia que va de el Río Usumacinta al Río Bravo. México es su gente, sus costumbres y sus tradiciones, no un sistema hecho un guiñapo. León Trostky diría “Exponer a los oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la revolución”, espero que nuestra gente despierte, piense por si misma y deje de aceptar que todo es como le dicen. México necesita mente propia, la historia la hacemos los hombres, no los nombres.

4 comentarios:

  1. A riesgo de sonar reiterativo: qué agradable es encontrar personas con un criterio saludable y crítico. El ensayo es bueno. Sí, el tema es sobado, pero ¿de qué otra cosa podemos hablar? Por lo menos confirma que hay en el país gente que se asume con verdadera nacionalidad y que cuestiona la sonrisa Colgate de esta farsa de celebración, por lo que no es de extrañarse que no haya ganado. Hay que entender que las nacionalidades se rigen también por símbolos y las luchas armadas de la nuestra son una de las pocas cosas sobre las que nos podemos "enorgullecer". Tocas una fibra sensible, que otros también han marcado, cuando propones la inutilidad de la Revolución. Pienso que es muy cierto, sobre todo cuando dices que son inútiles todas cuando no van acompañadas de una revolución en la conciencia colectiva de un país. Pero soy un pesimista consumado. Habría que preguntarse si nuestro país tiene las ganas y la fuerza para embarcarse en una revolución verdadera. Pienso que de ser así, el país se vería fraccionado, de manera política, en regiones. Existiría el país del sur, el den norte y el del centro. No estoy en desacuerdo, al final funcionamos más o menos así y por eso es que podemos mantener tan bien cebados a los pseudo-políticos. "Comprender que el cambio no es asunto de nuestros gobernantes, el cambio es nuestro." Sí. "México es su gente, sus costumbres y sus tradiciones, no un sistema hecho un guiñapo." También. Lo que no me parece tan claro es cómo se logra lo que dice Trotsky. Para mí es evidente, la historia está ahí, pero a la gente en general no le interesa. Estamos dormidos, ¿queremos despertar? ¿no estamos más bien en coma? No no no, mejor ponernos realistas: estamos despiertos y a veces duele, ¿no? ¿Empezamos a pellizcar?

    Te agradezco, aunque no hay una razón obvia, por el post. Saludos.

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  2. Yo estoy a favor de la desintegración de México, está comprobado que existen regiones que son frenadas por la fuga de capital a otras partes de la república. El federalismo no puede funcionar cuando somos una patria surgida por un capricho histórico. México ha muerto ¿Alguna vez existió?

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  3. bravo! la vdd no se como no ganó seguro porque no respetaron claramente la libertad de expresar y decir las verdades desde un punto incomodo, y como es una mafia la prepa la verdad me imagino la cara de los jueces, pero en si es un buen ensayo que mas que mostrarnos la realidad, tiende a hacernos reflexionar del tema....cosa que a muchos no les gusta o lo evitan...

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  4. la verdad que hay que festejar, la muerte de miles de pesona s, para solo reconoser algunos que en teoria son heroes , por q en realidad no pasan la historia como realmente fue,con sus ¨HEROES¨ personas que tenian las mismas nesesidades fisiologicas ante de poner a cada uno de ellos en un pedestal mientra los que enverdad hicieron la lucha estan 3 metros bajo tierra.

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