martes, 31 de agosto de 2010

Momento bizarro, lo maravilloso en lo cotidiano.


Hoy como casi todas las tardes abordé la ruta L para volver a mi casa después de un agotador y maravilloso día escolar en la siempre querida y nunca olvidada Escuela de Bachilleres de la UAQ "Salvador Allende" Plantel Sur. Subí al camión, el amable chofer tomó mis 6.50 exactos de pasaje (no he renovado mi credencial y si ella no hay descuento), caminé por el estrecho pasillo y me senté en la 3era fila del lado siniestro (no soy supersticioso porque es de mala suerte), acomodé mi pesada mochila estilo tortuga, el día estaba nublado y amenizaba la lluvia, así que saqué mi sudadera negra (doblada con mucho cuidado) y el Retrato del Artista adolescente, me puse cómodo y abrí concierta emoción difícil de explicar el libro de Joyce, sólo quedaban mis páginas favoritas de esta obra (las 10 últimas) y releí el libro por cuarta vez para volver a interpretar el final. Dédalus me tenía al filo del asiento del autobús (sumado con la pericia del amable conductor, claro está), me envolví en el libro y comencé a acercarme a la conclusión de que nuestras madres son las responsables de todos nuestros miedoS, cuando de pronto; -Miracle! (pronunciado miracla!, como dirían nuestros companys catalans), miro a mi costado y tres personas más también estaban leyendo el mismo camión!. Un jóven con facha de "intelectual" fachudo, ya saben, de esos que abundan en Coyoacán; cabello largo y grasoso recogido con una coleta, con un arete en la oreja izquierda, lentes de pasta rotos del centro pegados con pegamento invisible y barba muy descuidada leía las memorias de Neruda, del otro lado del pasillo un señor de unos cincuenta años con cara de agente de ventas fracado leía un librito amarillo al parecer de superación personal, pero leía... Espero que tenga al menos una hortografia lejible jaja y por último en el lugar delante del señor cincuentón, una muchacha de unos 20 años leía con atención América de Kafka. No me sentí sólo! -¿Será a caso que los días nublados nos hacen sentir "intelectuales"?


Casualmente al googlear la palabra taxivan en imágenes salió como primer resultado una imagen de un accidente de la ruta L, esto demuestra que aparte de amables son grandes conductores, ciudadanos resposables y amantes de su majestuoso empleo.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Esencia Kitsch


Kitsch, Kitsch, Kitsch...

Debo confesar que tengo una extraña atracción por el arte pretencioso y de mal gusto, (quizás se deba a que soy pretencioso y que tengo pésimo gusto). ¿Qué es el kitsch?, según la Viquipèdia es el arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente. En pocas palabras el arte pretencioso y de mal gusto.

Si nos basamos en la estética filosófica la esencia y la percepción de la belleza se podría pensar que el arte kitsch no es un fenómeno lumpen-proletario de mediados del siglo XIX, sino que es casi tan antiguo como el arte en sí.

El ejemplo más claro y difundido de arte kitsch (en mi opinión, claro) es el cristianismo; sus evangelios pretenciosos, su expresión artística, sus edificaciones y sus tradiciones. Creo que se debe a que todo esto es producto de la imitación de Dios... La Biblia lo dice, "El hombre fue hecho a imagen y semejanza del señor", por lo tanto el hombre es kitsch por naturaleza. Da igual como lo querrámos ver, sí le hacemos caso a Nietzsche y a su famoso -"Es el hombre un error de Dios o Dios un error del hombre" podríamos concluir que en todo caso el hombre es kitsch y también lo es Dios. El mismo Nietzsche es kitsch!, basta con leer Schopenhauer como educador, la profesión de espíritus lúcidos, fuertes y severos se puede saber sin mucha ciencia en que el chiste de la vida no se puede saber porque vivir está en peligro. jajaja

Bueno, volvamos al kitsch aceptado por la sociedad... Creo que todos tenemos destellos de lo que esto representa (hay tanto y es tan común que es lógico que lo kitsch está de moda entre decoradores de interiores, chicos cool de la Condecci y televisos), tonos rosa mexicanos, luces verdes, tapices con patrones cebrescos y tigrescos y sillones tipo serie gringa noventera dominan nuestro mundo!

¿La cultura pop es el reflejo más claro de lo kitsch?, creo que sí.. Warhol y Roy Lieschtenstein son culpables de muchos defectos y "malformaciones culturales" así como Gaudí, Django Reindhardt, Marylin Monroe, el movimiento Dada, Dr. Jekyll, la revolución cultural de Mao, el Ché Guevera, los Beatles, el punk y los sintetizadores. Extraño, "carente de técnica", pero más que impactante... Pienso que Da Vinci, Wilde, Jesucristo y Mahler también son culpables del kitsch...

¿Los 80's fueron la cúspide del kitsch?, no lo creo, simplemente se comercializó más jajaja y se hizo digital...

Algunos ejemplos kitsch en la historia:

  • Platón (quitese de esta lista en caso de que se compruebe la existencia de Sócrates)
  • Séneca y su moral estoica
  • Jesucristo (obvias razones)
  • San Jerónimo y su traducción bíblica
  • Da Vinci (Culpable de la obra de Dan Brown y las conspiraciones grialistas)
  • Napoleón Bonaparte (Cómo odio los bustos de este tipo en algunos despachos)
  • Vicente Guerrero (Pobrecito, siempre tan humillado)
  • Hegel (kitscheó a Platón)
  • Engels (Todos nos olvidamos que el era mucho más racional que Marx)
  • Nietzsche (Kitscheó a Schopenhauer)
  • Freud (Inventó las excusas a la estupidéz humana, yo, yo y yo y yo!)
  • Gavrilo Princip (Inició la tediosa cuenta cronológica de las grandes guerras)
  • Porfirio Díaz (Nos trajo los contrastes franceses burgueses del centro histórico)
  • Francisco I. Madero (Destruyó los contrastes franceses burgueses porfiristas)
  • Franco (Un mini Hitler mussilinizado jaja)
  • El Neoliberalismo (Obvias razones también)
  • El socialismo cristiano jajajaja (Sin comentarios)
  • Yo
Bien, sigamos con nuestro pésimo gusto kitsch. jajajaja

sábado, 21 de agosto de 2010

El ensayo derrotado jajaja


Según la convocatoria esto es ilegal, pero en fín. Este ensayo participó en un concurso de textos con temática bicentenaria. No ganó, pero eso no importa jaja, los "intelectuales" que darían el veredícto final lo leyeron y se dieron cuenta de que los jóvenes no estamos tan pendejos. El tema es choteado, la temática de mi ensayo quizás también, pero no tengo nada más entretenido que publicar, así que abrí la carpeta de trabajos del semestre pasado, abrí el archivo, lo copié y lo pegué.


¿Independencia?, ¿Revolución?

Hoy a casi 200 años de aquella madrugada del 16 de Septiembre de 1810, momento en el que “comenzamos a recorrer el camino del autogobierno, de la libertad y de la igualdad de castas” (más no de la vida independiente, adquirida once años después), y a casi 100 de aquél 5 de Octubre de 1910, día en el que Francisco I. Madero mediante el Plan de San Luis invitara al pueblo a levantarse en armas en contra de Porfirio Díaz, para terminar con la oligarquía política que controlaba nuestro país y con las hostilidades sociales en contra de los trabajadores, la brutal represión contra todo aquél que no compartiera las mismas ideas del régimen, vale la pena preguntarse... ¿Realmente hay algo que festejar?


La historia se hace por los hombres, y no por los nombres, así como por los procesos y su sucesos, no por las fechas. La historia oficial siempre nos ha llevado por la senda del chauvinismo, mostrándonos los “grandes logros de la patria” como momentos dignos de admirar y de festejar, quizás para hacernos saber “ de cuan grandes son los patriotas que forjaron nuestra nación por medio de la acción y lucha incesante.”, pero comenzando la segunda década del siglo XXI vale preguntarse; -¿Para qué sirve toda esa maraña montada por nuestros gobernantes?, quizás para hacernos notar que hubo tiempos muy turbios, donde la situación estuvo peor y que ahora vivimos en una sociedad justa, libre y en progreso, donde la represión es mínima y donde todos estamos eternamente agradecidos de las acciones de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Zapata por mencionar algunos. Estas cuestiones se repiten por toda América Latina, que al igual que nosotros están celebrando 200 años de supuesta vida independiente. Diría Don José Ortega y Gasset “Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. -¿Estamos condenados?, eso creo.


Bien sabemos que ya no somos la América Española Colonial y que todas las naciones que alguna vez tuvimos a España de metrópoli somos “soberanas”. Es cierto que heredamos aspectos culturales de identidad verdaderamente importantes que han forjado la esencia de nuestras naciones: el idioma castellano, la religión, la idiosincrasia, las tradiciones entre muchas otras. A inicios del siglo XX, José Vasconcelos nos nombraría la “raza de bronce” y diría, “La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral”, nuestros pueblos están llenos de cultura, pero si no lo sabemos no tiene caso juzgarnos.


Al analizar la historia podemos notar que todas las naciones de esta región del mundo tuvieron una evolución similar y esa la principal causa de un gran rasgo en común que compartimos posterior a la colonia ; todos fuimos testigos de un traspaso al nuevo imperio de la zona: Estados Unidos de América. Sería un pleonasmo llamarnos “América Americana”, pero teóricamente (por desgracia) es una realidad, lo diría Porfirio Díaz “¡Pobre México! Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos". Ejemplos sobran, podría mencionar la intromisión del embajador Poinsett en los primeros gobiernos independientes de México, o las repetidas intervenciones estadounidenses en Puerto Rico, Cuba y ya entrado el siglo XX en México con Henry Lane Wilson y la conspiración contra Francisco I. Madero, en el derrocamiento de Salvador Allende en Chile, y los ataques a la soberanía de las llamadas eufemísticamente “Repúblicas Bananeras” (El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá). Puede que sea un capricho geográfico, pero tanto política, como ideológicamente, bien lo apuntaría hace algunos años Adolfo Aguilar Zinser; “México es el patio trasero de EUA”, este juicio no solo aplica para México, aplica para toda la zona.


Existiendo ese traspaso, ¿No es una contradicción auto-denominarnos independientes si nuestras naciones dependen en gran parte del imperio?, lo dijo Simón Bolívar “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. La misma libertad, que ha sido robada y después nos la han vuelto a vender, lo que es imposible... Nunca hemos conocido que es la libertad.


He planteado mi tesis sobre la independencia, ahora abordaré una de las mayores mentiras populistas que nos ha impuesto el gobierno para enaltecer a nuestra patria; La Revolución Mexicana. Para empezar debemos conocer el significado de revolución en toda la extensión de la palabra, no la idea que nos han dicho, sino lo que realmente es.


Revolución es es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. Se puede producir en varios ámbitos al mismo tiempo, tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etc. Los cambios revolucionarios, además de radicales son profundos y trascendentales. El caso de México es sólo uno más, a mediados del siglo XIX, Víctor Hugo diría “Cuando la dictadura es un hecho, la revolución se convierte en un derecho”, se podría pensar que el gobierno de Díaz era más que un buen pretexto para renovar al país, las intenciones eran buenas pero, ¿Lo ocurrido en 1910 trajo cambios trascendentales?, los más patriotas y nacionalistas contestarán que sí, pudimos romper con un régimen de hierro que estuvo en el poder casi 30 años.


Pero, ¿Cuál fue el precio?, el partido ganador de esa revuelta nos gobernó por 70 años y hoy en día seguimos viviendo sus secuelas, Hannah Arendt, destacada filosofa y política alemana de principios del siglo XX diría: “El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución”, lo triste fue que los lideres del movimiento la creyeron consumada y se hicieron conservadores antes de salir victoriosos, terminando así con los ideales de la lucha, de los que pocos tenían idea.


Un claro ejemplo de esto fue el Incidente de la Bandera en la Convención de Aguascalientes de 1914, en la que Antonio Soto y Gama, escritor liberal adscrito al bando zapatista y gran defensor de los ideales de los hermanos Flores Magón, tomó la tribuna y tocó una de las fibras más sensibles de los mexicanos, su respeto a la bandera nacional: “Aquí venimos honradamente, pero creo que la palabra de honor vale más que la firma estampada en ese estandarte, ese estandarte que al fin de cuentas no es más que el triunfo de la reacción clerical encabezada por Iturbide... Señores, jamás firmaré sobre esta bandera. Estamos aquí haciendo una gran revolución que va expresamente contra la mentira histórica, y hay que exponer la mentira histórica que está en esta bandera”.


En la crónica sobre la convención escrita por Vito Alessio Robles y titulada "La soberana Convención de Aguascalientes", éste narra que "Enardecido, Soto y Gama tomó la enseña tricolor y se dispuso a romperla frente a todos. El teatro Morelos, abarrotado, retumbaba. La respuesta fue unánime. Los revolucionarios desenfundaron sus armas y cortaron cartucho. La muerte parecía dispuesta a izar la enseña patria sobre el cadáver del zapatista". "Frente a cientos de pistolas y carabinas que le apuntaban, Soto y Gama apenas tuvo tiempo de reaccionar, y sus palabras, que habían comenzado en el rojo más profundo, pasaron al verde y terminaron en el blanco" y entonces recapacitó “Si bien es una bandera de la reacción, el pabellón se santificó con los triunfos de la República contra la intervención francesa”. Y ya sin dudas sobre la legitimidad de la bandera --y con su vida a salvo--, Soto y Gama también se inclinó, como el resto de los revolucionarios, ante sus tres colores para estampar su firma. Este hecho es el ejemplo más claro e irónico de la contradicción que es nuestro sistema, un sistema pseudo-liberal y pseudo-revolucionario por excelencia que en el pasado derrocó regímenes que condujeron al país por el oscurantismo y la degeneración social, me resulta extremadamente contradictorio que sigamos enalteciendo efigies que pertenecieron a sistemas pasados que fueron considerados como atrasos y enemigos por el nuevo orden que los derrocó. Entonces volvemos a lo mismo, ¿Hubo una revolución?, ¿Hubo cambios trascendentales?. -Mi respuesta, es no.

Al “terminar” la revolución las cosas siguieron casi iguales, riqueza, educación y cultura para unos cuantos, el pueblo siguió en la brecha de la manipulación y la mentira, Simón Bolívar manifestaría; “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”, la misma de la que somos testigos día tras días. La economía del país empeoró, seguimos viviendo en total desigualdad, y nos siguen vendiendo la falsa idea del progreso como acción principal de cada gobierno nuevo que llega a la presidencia de la república, "El concepto de progreso actúa como un mecanismo de protección destinado a defendernos de los terrores del futuro.", diría Frank Herbert, sociólogo estadounidense. Retomando las ideas de Ortega y Gasset y Bolívar que cité anteriormente. Si nuestro pueblo no conoce su historia, es ignorante y se cree las falsas esperanzas e ideas del progreso, estamos destinados al estancamiento perpetuo. Es cierto que la “Revolución Mexicana” no tuvo el impacto que se supone que debe de tener una verdadera lucha social, lo que es una realidad es que fue un parteaguas en la vida cultural de nuestro país, la idea de mexicanidad se transformó, pero por una idealizada y falsa en la que los mexicanos somos machos bebedores de tequila con sombreros grandes, cananas, un rifle Mauser y bigotes que montamos revueltas victoriosas ante cualquier problema que se nos ponga enfrente, en la que somos valientes, renegados y nada, ni nadie nos puedes pisotear.


Latinoamérica es núcleo de gran diversidad social y cultural, tal vez es la zona más contradictoria y excéntrica del planeta, dónde como bien dijo Eduardo Galeano; “El poder es como un violín. Se toma con la izquierda y se toca con la derecha”, y todos montamos guerras contra el sistema. Sea quién, sea cual sea la causa, sea San Martín, el mismo Bolívar, Guevara o Sandino, el sistema revolucionario nunca ha funcionado y nunca lo hará hasta que se rompan las cadenas del falso nacionalismo, del partidismo, del chauvinismo, de nuestra inconsciencia colectiva y podamos comprender que el cambio no es asunto de nuestros gobernantes, el cambio es nuestro.


No vale la pena gastar millones de pesos en festejos, ni miles de litros de tinta en elegías a la patria cuando nuestra sistema está podrido, cuando la desigualdad social cada día es mas contrastante y nuestra constitución efecto de la “Revolución” está muerta. La degeneración nos ha alcanzado y estamos pagando el pecado de nuestros antecesores, conspiraciones de las cuales no se hablan, como El Plan de la Profesa, los Tratados McLane-Ocampo y Mon-Almonte en los que destrozan el patriotismo de personas que consideramos héroes. En vez de admirar sucesos de dudosa procedencia pongámonos a trabajar, conozcamos nuestra historia, seamos críticos, analíticos y dejemos de creer en lo que nos han enseñado que es nuestra patria -el lábaro tricolor de Iturbide, el himno de Santa Anna, el cuerno de la abundancia que va de el Río Usumacinta al Río Bravo. México es su gente, sus costumbres y sus tradiciones, no un sistema hecho un guiñapo. León Trostky diría “Exponer a los oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la revolución”, espero que nuestra gente despierte, piense por si misma y deje de aceptar que todo es como le dicen. México necesita mente propia, la historia la hacemos los hombres, no los nombres.

domingo, 8 de agosto de 2010

Las salas del tiempo


La semana que termina el día de hoy ha sido poco productiva hablando en términos de creación literaria. Tres razones: no tuve ideas interesantes, volví a la escuela con todo lo que eso conlleva y mi laptop de ha quedado sin dos teclas, la R y la F, que si funcionan (resulta un tanto lógico pues en este texto hay R's y F's), pero es extraño teclar directamente del pad.

Bien, en este fin de semana me dediqué a buscar por internet lugares abandonados, llegando a la conclusión que los cines son las edificaciones más abandonadas, menos rescatadas y con las historias más conmovedoras y que más tristeza me provocan. Guiseppe Tornatore, en Cinema Paradiso nos relató los sentimientos enmarañados de un cinéfilo al reencontrarse con estos sitios mágicos ahora abandonados después de partir, lo mismo haría Joan Manuel Serrat con su canción los Fantasmas del Roxy, que nos narra las ironías de un viejo cine de estreno preferente ubicado en la Plaza Lesseps en Barcelona, ahora convertido en la agencia número 33 del Banco Central en la que los destellos de sus buenas épocas siguen repiténdose cuando nadie los ve.

El relato que continuación os contaré está inspirado en estos melancólicos lugares, bizarros, olvidados y en el que tantos vivimos momentos maravillosos. El nombre de este cine es Palau, está localizado en algún un barrio obrero que hace años tuvo su esplendor, que hoy está lleno de viejos que escuchan la radio, de señoras frustradas que reciben los sábados a sus hijos burócratas con comidas deliciosas. La ciudad en la que se situa este barrio puede ser cualquier ciudad cosmopolíta de habla-hispana "evolucionada"; Ciudad de México, Buenos Aires, Caracas, La Habana, Santiago, Madrid, entre otras. Para matizar más a fondo, los ejemplos claros serían la colonias Peralvillo y Tacuba en el DF, El Poble-Sec en Barcelona, Legazpi en Madrid.


Yo no conocí al hombre que se le ocurrió la magnífica idea de construir este magnífica sala de cine en el barrio, mi madre me llegó a contar que fue por allá de 1932 cuando Sergi Cadafalch (conocidos por todos como Don Sergio, un catalán adinerado recién llegado a la ciudad) colocó la primera piedra. Según mi mamá fue todo un suceso cuando lo inauguraron, todos los chicos del barrio compraron entrada y había gente de más en la sala, lo valía, habían esperado casi tres años para que lo terminaran. Tarzán y su compañera fue la cinta encargada de abrir el telón por primera vez; Johnny Weissmüller y Maureen O' Sullivan cambiarían para siempre la vida de este barrio. Mi madre al igual que la mayoría de los niños de su generación fueron testigos de este extraordinario suceso, este momento seguiría por siempre en la memoria de estos niños, que un futuro serían personalidades muy diversas, algunas recordadas, otras olvidadas. Gente como el pequeño José Emilio (futuro ganador del Cervantes), como el niñato Gustavo (futuro diputado), como la sonriente Amelia ( posteriormente actriz de fama internacional) estuvieron sentados en estas ahora olvidadas butacas. También estuvieron Chabelita (mi madre), Pepe (el carnicero) y Pedrito quien terminaría su vida años después al ser arrollado por un autobús afuera de este inmueble.

Continuará... (este si terminaré, lo prometo)