martes, 27 de julio de 2010

Desencuentro (Primera Parte)


Últimamente he encontrado mi inspiración en canciones, las creaciones de otros son grandes catalizadores de sentimientos. La música ha comenzado a carcomer mis fibras más duras y estables. Desencuentro es un tango escrito por Cátulo Castillo y musicalizado por el gran Anibal Troilo, en un mundo de desencuentros, lo mejor es no confiar.

Estás desorientado y no sabés
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.

¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.

En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...

Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón

Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!

Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.


- No más relatos depresivos en mi vida. Con esa frase terminó Fabian su soliloquio al descubrir que su nueva vida es una farsa, una farsa que poco a poco lo encamina a un desenlance como el de Manuel Acuña. Veluria está cerca, pero muy lejos de donde el quisiera que estase, vivir de una manera hedonista y poco caballerosa, mentirle a su "nuevo amor" y engañarse a sí mismo tejiendo una telaraña de cariño con una mujer casi desconocida, dándose besos apócrifos, caricias kitsch y haciendo cíclopes piratas. No pudo parchar ese pantalón de primavera, no pudo bajar esa cumbre en la que se quedó solo porque ella se llevó la cuerda y sólo le dejó los arneses. Como pudo bajó poco a poco, mientras descendía vio a lo lejos a una mujer misteriosa, una criatura extraña, un ser peculiar, una escencia distinta... Aceleró el descenso y de un gran salto llegó a sus pies, la tomó de la mano y la jaló a toda prisa para subir esa empinada recién bajada. Mientras subían ella le contaba que tenía muy poco de haber descendido de la cima y que sería peligroso ascender de nuevo tan pronto, a Fabian no le interesaba en lo más mínimo, el quería volver a su "comfortably numb" lo más pronto posible...

Continuará...

1 comentario:

  1. sujetito:

    yaaa quiero que continuuuue!!! :O

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